RECOPILACIÓN PERIODISTICA (sobre el autor)

La almohada de Jorge Eduardo Benavides

 JEB  tiene en su casa, como instrumento de incitación creativa, un almohadón mágico…

Por Eduardo González Viaña

 

Jorge Eduardo Benavides no es solamente un gran escritor peruano afincado en Madrid. Es también algo que muy pocos autores tienen la generosidad de ser, un incitador que conduce y anima a adentrarse y perseverar en los azarosos caminos de la creación literaria.

Hace pocos años lo invité a impartir un taller de escritura creativa a un centenar de mis alumnos provenientes de California, Oregón, Washington y Alaska. A pesar del problema que acarreaba el idioma materno de los estudiantes, los resultados fueron óptimos.

Aparte de que los jóvenes norteamericanos escribieron en español algunos relatos de calidad, varios acaban de producir en su idioma algunas novelas de verdad interesantes. Todos ellos dicen que, sin duda, las orientaciones y hasta los trucos que les enseñó Benavides fueron determinantes en su trabajo..

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Ser un escritor: Jorge Eduardo Benavides

http://guiadeltrabajo.com, 4/02/2017

Jorge Eduardo Benavides termina su ultima novela en 2010, adelantándose dos años al asunto etiquetado “lobos solitarios” – los atentados de Boston, y el asesinato en Londres y el ataque en París, llevados a cabo por células unipersonales aisladas pero operativas de Al-Qaeda – como telón de fondo de una historia, caracterizada por fuertes efectos de auto-ficción, con un final sorprendente que uno debe de guardar en secreto durante lo que le quede de vida. Así lo quiere Jorge Eduardo, expresamente y sin discusiones, ya que el final es la clave de este libro que, en un principio pretendió ser un libro de viajes, y terminó siendo una historia de amor, que en palabras del escritor es todo menos “cursi”. El autor nos cuenta sobre sus motivaciones y su profesión.

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Jorge Eduardo Benavides y Manuel Moya protagonizan un nuevo encuentro del ciclo ‘Letras de Iberoamérica’

http://huelva24.com, miércoles, 8 febrero 2017 |

19.50 h. El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides y el escritor onubense Manuel Moya han protagonizado una nueva edición del ciclo ‘Letras de Iberoamérica’, la propuesta literaria enmarcada en la programación del 525 Aniversario del Encuentro entre Dos Mundos. El encuentro, de entrada libre, ha tenido lugar en el Salón de Plenos de la Diputación Provincial.

Benavides y Moya han mantenido un diálogo que ha brindado a todos los asistentes la oportunidad de conocer mejor su trayectoria literaria y los detalles de sus obras.

El objetivo del ciclo ‘Letras de Iberoamérica’ es fomentar el encuentro entre escritores y escritoras iberoamericanos y de la provincia de Huelva, en sintonía con el espíritu del 525 aniversario del encuentro entre dos mundos que promueve la Diputación Provincial.

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Jorge Eduardo Benavides: sesión de enero del Club de lectura de la biblioteca

El 26 de enero de 2017

Ya tenemos con nosotros el resumen de la última sesión del Club de lectura de la Biblioteca del Instituto Cervantes de Utrecht. Este encuentro de enero lo dedicado al escritor peruano Jorge Eduardo Benavides. Erik es el encargado en esta ocasión de presentarnos el resumen de la sesión (texto literario, sólo en español, lengua de creación elegida por el autor).

Hierbij bieden we u de samenvatting aan van de laatste bijeenkomst van dit seizoen van de leesclub van de bibliotheek van Instituto Cervantes te Utrecht. De bijeenkomst van januari ging over de Peruaanse schrijver Jorge Eduardo Benavides. Erik is deze keer aan de beurt om een samenvatting te presenteren van de bijeenkomst (literaire tekst, alleen in het Spaans, taal van de samenvatting wordt gekozen door de schrijver).

 

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En  Cosmopolitan http://www.vanidades.com

En Cosmopolitan

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Curso en el marco de la FIL de Miami.

La novela histórica tiene características especiales, pautas que el escritor debe conocer para alcanzar una trama verosímil, efectiva e interesante. La clase magistral La novela histórica: mucho más que un bestseller, impartida por el reconocido escritor peruano Jorge Eduardo Benavides, como parte del Programa de Autores Iberoamericanos de la Feria del Libro de Miami, pretende abordar el aspecto técnico de este cultivado y exitoso género, así como ofrecer un panorama general sobre las grandes obras que del mismo se han derivado desde Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar hasta Creación, de Gore Vidal, pasando por las obras de Benito Pérez Galdós y Pérez Reverte.

Jorge Eduardo Benavides nació en Perú. Ha publicado La noche de MorganaLos años inútiles, El año que rompí contigo, Un millón de soles, La paz de los vencidos, Un asunto sentimental y recientemente El enigma del convento, galardonada con el XXV premio de novela Torrente Ballester. Es profesor de escritura creativa y dirige el Centro de Formación de Novelistas de Madrid.

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Sobre el Enigma del Convento en la revista Mercurio.

El-enigma-del-conventoBasta comparar dos obras recientes de Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964) para darse cuenta de que se trata de un autor de registros variados. Si en La paz de los vencidos contaba, al modo de un veloz diario, la historia de un emigrante peruano que vive y trabaja en un en un salón recreativo de Tenerife, a finales de los años noventa del pasado siglo, aquí nos encontramos con una clásica historia de época ambientada a comienzos del siglo XIX. Dos son los ejes de esta densa narración: España y Perú. En concreto, el Madrid del reinado de Fernando VII con su traición antiliberal y anticonstitucional, y, del otro lado y en esos mismos años, un convento de monjas en Arequipa en medio de las revueltas independentistas contra la Corona española.

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Reseña en la revista Vanidades.

Reseña en la revista Vanidades

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 El Enigma del convento: La novela del año en Librerías Crisol

La novela del año
Miércoles, 19 Noviembre 2014
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Se acerca el mes de diciembre y con él los tradicionales recuentos de “lo mejor del año” en todos los rubros. Por supuesto, una de las más esperadas de estas elecciones es la que tiene que ver con los libros publicados a lo largo del año, especialmente “la novela del año”.

Y aunque se ha comentado y polemizado bastante sobre dos novelas cortas –Gaijin de Augusto Higa yAustin, Texas 1979 de Francisco Ángeles– la más ambiciosa y de mayor calidad literaria de todas ha sido, sin lugar a dudas, El enigma del convento (Alfaguara, 2014) del escritor arequipeño Jorge Eduardo Benavides (1964), novela ganadora del XXV Premio Torrente Ballester (España).

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Aparecido en ELGA REÁTEGUI

Jorge Eduardo Benavides: “De alguna forma vivir en España es volver”

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Partió rumbo a España a finales de los ochenta con la idea de convertirse en escritor y lo ha conseguido de una manera rotunda. Hoy por hoy Jorge  Eduardo Benavides es uno de los escritores peruanos con mayor prestigio y cuyo trabajo es sinónimo de máxima calidad.Y no solo eso, obtiene premios un sí y otro también y puede permitirse el lujo de vivir de la literatura. Su éxito es producto del trabajo constante y férrea disciplina. Así se lo planteó desde el comienzo y ahora puede decir que valió la pena.  Una prueba de ello es su más reciente galardón, el  XXV Premio Torrente Ballester por su obra El enigma del convento.

Por lo que veo, tu vocación no estaba en el Derecho, ¿cómo  fue tu tránsito hacia la literatura? ¿En qué momento viste claro que ese y no otro sería tu camino?

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En Fundación Peru España, Con Fernando Iwasaki y Santiago Roncagliolo.

Diálogo entre tres escritores peruanos

Diálogo entre tres escritores peruanos
Santiago Roncagliolo, Raúl Tola y Jorge Eduardo Benavides.

El 6 de marzo tuvo lugar en la Casa del Lector, en Matadero, un diálogo sin moderador entre tres importantes escritores peruanos de la misma generación, que residen habitualmente en España y comparten inquietudes similares: Santiago Roncagliolo, Raúl Tola y Jorge Eduardo Benavides. Un encuentro íntimo, casi de salón, que sirvió de marco para una grabación que quedó como testimonio y documento de un momento difícil de repetir…

Se habló de “los nuevos exilios” (la literatura que se hace fuera del Perú), de tecnología y literatura, del canon literario del Perú, de los años del terrorismo como punto de partida para la literatura actual peruana, de los viajes como material literario…

Santiago Roncagliolo es, entre otras muchas cosas, columnista habitual de El País y Premio Alfaguara de novela. Raúl Tola es un conocido periodista en Perú que ha conducido varios programas de televisión y ha publicado varios libros, algunos de ellos autobiográficos. Y Jorge Eduardo Benavides, recientemente Premio Torrente Ballester, ha publicado cuentos, relatos y novelas, la mayoría con Alfaguara.

Escuchar diálogo entre tres escritores peruanos.

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Aparecido en El Imparcial

Jorge Eduardo Benavides: El enigma del convento
15/02/2015@15:24:47 GMT+1
Jorge Eduardo Benavides: El enigma del convento

XXV Premio Torrente Ballester. Alfaguara. Madrid, 2014. 485 páginas. 18,50 €. Libro electrónico: 9,99 €


Por Carmen R. Santos

“Una delicia de prosa que acompaña de manera extraordinaria una acción llena de intriga, misterio y suspense”. Ángel Basanta pronunció estas palabras como portavoz del Jurado del Premio Torrente Ballester 2013 concedido a El enigma del convento, la última novela de Jorge Eduardo Benavides. En efecto, las dos características señaladas marcan esta propuesta del escritor peruano afincado en España, que consigue poner en pie y trasladarnos a unos escenarios y una época desgarrados por los enfrentamientos: por un lado, la España de 1814, en el momento en el que Fernando VII ha regresado de su exilio francés y nuestro país se encuentra dividido entre los seguidores del absolutismo fernandino y quienes luchan por la Constitución de 1812 que el monarca ha derogado. Por otro, en el mismo año, la localidad peruana de Arequipa -lugar precisamente de nacimiento de Benavides-, con el epicentro del convento de Santa Catalina, uno de los más grandes de Hispanoamérica. Una visita a este convento y las explicaciones de la guía de lo que allí sucedió en un momento determinado -unos misteriosos envenenamientos- encendió la chispa de escribir esta novela, según ha confesado su propio autor.

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Entrevista en La Republica

Los enigmas de Santa Catalina

El convento y el escribidor. Jorge Eduardo Benavides volvió a visitar el Convento de Santa Catalina, uno de los más grandes de América, que le inspiró para su última novela.
JORGE EDUARDO BENAVIDES. El escritor radicado en España presentó El enigma del convento en Arequipa, historia recreada dentro del Convento de Santa Catalina, que atesora historias truculentas. En esta crónica Benavides no solo habla de literatura, también de política y del país al que ve con escepticismo. El crecimiento económico no se refleja en una mejor ciudadanía.

Juan Carlos Soto, Arequipa.

La historia comenzó a rondarle en la cabeza hace siete años. Jorge Eduardo Benavides presentó su novela Un millón de soles (2008) en Arequipa y visitó el monasterio de Santa Catalina, una ciudadela con gruesos muros de sillar enclavada en el centro histórico mistiano. En el recorrido, la guía turística le contó que en tiempos remotos las monjas del convento, alentadas por las mujeres seglares, intentaron matar a la priora, envenenándola.

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Aparecido en LaRepublica.pe, durante mi estancia en Arequipa para presentar El enigma del convento.

 

En busca del enigma del convento Santa Catalina.

 

Lugar de los hechos. Jorge E. Benavides en los portales del convento Santa Catalina. (Foto: Manuel Berrios)
Lugar de los hechos. Jorge E. Benavides en los portales del convento Santa Catalina. (Foto: Manuel Berrios)
Jorge Eduardo Benavides. Días atrás el escritor estuvo en Arequipa, donde presentó su novela ambientada en tierras mistianas durante la época de la independencia. Un entretejido de historia, amor y revolución.

Juan Carlos Soto. Arequipa

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UNA ENTREVISTA EN AGENDA URBANA

Entrevista a Jorge Benavides

Esta semana, nuestro entrevistado es Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964). Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, en Lima. Desde 1991 hasta el 2002 vivió en Tenerife. Ha colaborado con prestigiosas revistas literarias como Renacimiento y los suplementos culturales Babelia, de El País, y Caballo Verde, de La Razón, así como con diversos medios de su país.
Ha publicado: Cuentario y otros relatos (1989), Los años inútiles (2002), El año que rompí contigo (2003), La noche de Morgana (2005), Un millón de soles (2008), Consignas para escritores (2012), Un asunto sentimental (2013) y El enigma del convento. Le preguntamos por su novela La paz de los vencidos, ganadora del XII Premio de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro

¿Mientras se tiene esperanza no se está vencido del todo, aunque no se logre la deseada paz interior de noche o en los momentos de reflexión con uno mismo?
Bueno, el título hace alusión más bien al sosiego que se puede experimentar cuando decidimos que sería insensato luchar más en determinadas circunstancias. Y eso es lo que de alguna manera pretende trasmitir esta historia de outsiders y gente que fracasa: todos, de una u otra manera, saben que están vencidos, y su rendición trae una suerte de paz y sosiego.

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Lealtades y traiciones

Mercurio 165 · Narrativa – Noviembre 2014

el enigma del conventoBasta comparar dos obras recientes de Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964) para darse cuenta de que se trata de un autor de registros variados. Si en La paz de los vencidos contaba, al modo de un veloz diario, la historia de un emigrante peruano que vive y trabaja en un en un salón recreativo de Tenerife, a finales de los años noventa del pasado siglo, aquí nos encontramos con una clásica historia de época ambientada a comienzos del siglo XIX. Dos son los ejes de esta densa narración: España y Perú. En concreto, el Madrid del reinado de Fernando VII con su traición antiliberal y anticonstitucional, y, del otro lado y en esos mismos años, un convento de monjas en Arequipa en medio de las revueltas independentistas contra la Corona española.

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Luis Mateo Diez, en el Babelia:

Luis Mateo Diez, en el Babelia

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En CAMBIO16RD

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En Leer: Entrevista Jorge Eduardo Benavides.

Entrevista a Jorge Eduardo Benavides

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En La Opinión, Sobre la paz de los vencidos.

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RADIO: En la linterna

Pinchar aquí para escucharlo.

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En El Ideal Gallego:

Torrente Ballester /Jorge Eduardo Benavides gana el XXV Torrente Ballester con “El enigma del convento”

29 Noviembre 2013

El jurado eligió ayer la propuesta de Benavides por su ágil lectura y su rigurosidad histórica Pedro Puig.

Cuando Jorge Eduardo Benavides regresó a su ciudad, Arequipa, encontró en el convento de Santa Catalina una historia. Que metió en su maleta de vuelta a casa para cocinar en Madrid una novela histórica donde lo que priman son las relaciones humanas por encima de los datos. Esto fue una de las cosas que más le gustó al jurado del vigésimo quinto Torrente Ballester. La ágil lectura.
Fue así como el peruano recibía en su 49 cumpleaños el mejor de los regalos. Una llamada. Al otro lado del teléfono, la vicepresidenta de la Diputación, Mariel Padín, le comunicaba que había ganado el prestigioso galardón. Lo hacía justo cuando Benavides se disponía a llenar su carrito de la compra. Desde ese momento, su teléfono ya no dejaría de sonar.

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En la Voz de Galicia:

scale.phpJorge Eduardo Benavides: «Me he documentado mucho, escribo en la Biblioteca Nacional»

La novela «El enigma del convento» incluye amor, historia e intriga.

A Coruña / La Voz  29 de noviembre de 2013

Gonzalo Torrente Ballester llegó a formar parte del jurado del premio que lleva su nombre. En una ocasión, recordaba ayer Ángel Basanta, jurado este año, «Torrente decía que pasaría a la historia de la literatura por la existencia de este galardón. Sabemos que no es así, pero nos da idea de cómo valoraba este reconocimiento». Quien también valoraba el galardón como «un premio maravilloso, por doble y hasta triple motivo, porque hoy además es mi cumpleaños», es el ganador de la edición fallada ayer. Se trata de Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), un escritor profesional que confesaba: «Acabo de ver la composición del jurado y es muy exigente». Los encargados de fallar el 25.º Premio Torrente Ballester, convocado por la Diputación coruñesa y dotado con 25.000 euros, destacaron que El enigma del convento, la novela ganadora, tiene «una factura espléndida porque es una obra muy bien escrita sobre las dos orillas, España e Hispanoamérica, en un momento decisivo y con un gran enigma por resolver».

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En espacio 360:

proyectop_article_2217728ae90182302d1fd3c0470a7e16_jpg_320x200_100_9965En exclusiva: entrevista a J.E. Benavides, ganador del premio Torrente Ballester.

Hace pocos días estuvo en Lima, dio un par de conferencias, presentó un libro y se tomó unas cuantas cervezas en Barranco. Inmediatamente después sobrevoló la bahía de Nápoles. Luego vio el amanecer desde un tren, camino al aeropuerto en Milán. Siete ciudades en cinco días: Lima, Madrid, Barcelona (con pérdida de equipaje incluida), Nápoles, Milán, NY (“comida de náufrago en el vuelo AA Milán-NY: galletas saladas y un sorbo de agua, las bengalas las pagas tú”) hasta finalmente aterrizar en la FIL de Miami.

Hacía pocas horas que había llegado a su casa en el impresionante Madrid de los Austrias. Se disponía a descansar. Cuando una noticia lo volvió a sacudir: “El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides ha ganado el Premio Torrente Ballester con la obra El enigma del convento. El premio, dotado con 25.000 euros y la edición de la obra, es uno de los más prestigiosos de España. Esta edición ha contado con casi 600 obras, cifra que se ha aproximado al récord de obras presentadas en 2011, cuando 611 trabajos participaron en la convocatoria, frente a las 348 de 2012”.

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En El País:

1385639983_912859_1385640344_noticia_normalEl escritor Jorge Eduardo Benavides gana el premio Torrente Ballester

28 NOV 2013

El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides ha ganado el Premio Torrente Ballester con la obra El enigma del convento. El jurado de los galardones ha votado hoy la obra ganadora por mayoría en esta XXV edición de los premios, convocados por la Diputación de A Coruña y uno de los más prestigiosos de España.

El jurado del premio, dotado con 25.000 euros y la edición de la obra, está compuesto por Amalia Iglesias, Ángel Basanta, José Antonio Ponte Far, José María Pozuelo Yvancos, Charo Canal, Ernesto Pérez Zúñiga y Mercedes Monmany.

Esta edición ha contado con casi 600 obras, cifra que se ha aproximado al récord de obras presentadas en 2011, cuando 611 trabajos participaron en la convocatoria, frente a las 348 de 2012.

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En La republica:

 
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En La republica:

El enigma del convento.

Lunes, 10 de noviembre de 2014

Tras desempeñarse como periodista en Lima, el escritor Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) viajó a España a inicios de los 90. Ahí comenzó a desarrollar una narrativa que lo ha convertido en el mejor novelista peruano de su generación. A su reconocida trilogía política –Los años inútiles (2002), El año que rompí contigo (2003, Finalista del Premio Rómulo Gallegos) y Un millón de soles (2007)– han seguido libros que demuestran su calidad y versatilidad literaria, como El enigma del convento (Alfaguara, 2014), una novela histórica ambientada en el Perú y España de inicios del siglo XIX.

Son básicamente dos historias que Benavides cuenta de forma alternada y paralela: una desarrollada en el convento de Santa Catalina (Arequipa), y que tiene como protagonista a la joven Ana Moscoso, pero sobre todo a las historias que sobre el convento y sus habitantes le cuentan las monjas; la otra es la del peruano José Manuel Goyeneche, quien tras haber enfrentado en Lima intentos independentistas (como ministro plenipotenciario de España) se suma a la corte madrileña del rey Fernando VII y participa en las oscuras intrigas palaciegas por el poder.

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En el Mundo:

14119304855337LITERATURA ‘El misterio del convento’

29/09/2014

El buen nombre de Goyeneche

Jorge Eduardo Benavides novela las aventuras del militar arequipeño, hoy injustamente olvidado, en la corte conspiradora y gotosa de Fernando VII.

osé Manuel de Goyeneche no tiene calle en el barrio de Salamanca de Madrid, ni en el centro de Cádiz; no la tiene ni en Lima ni en Arequipa, la ciudad en la que nació. Y eso a pesar de que fue un hombre tan valioso y tan honesto como el que más. Será que le tocó no ser de una ‘España’ ni de la otra: liberal entre los fernandinos, leal a la corona entre los americanos, peruano entre los españoles… “Efectivamente, Goyeneche es un personaje injustamente olvidado en la historia de España, pese al tremendo, difícil e importante papel que le tocó jugar en un momento crítico de nuestra historia común, a ambos lados de Atlántico. Sé que su casa quedaba en el 10 de la calle Atocha pero poco más… La verdad, no sé a qué atribuir ese olvido histórico: quizá a que a su regreso a España, pese a ser vocal de Guerra, diputado en cortes por Canarias y Arequipa, Cruz de la orden de Santiago y Conde de Guaqui, siguió siendo un americano en una corte que lo miraba con desconfianza por esa misma razón. Creo que él representa muy bien la tremenda fractura que significaron las independencias: un arequipeño venido desde España (Goyeneche vivía aquí desde los 12 años) para sofocar la insurgencia de sus paisanos. Y eso precisamente es lo que me pareció valioso de él como personaje importante de la novela: su carácter contradictorio, su situación a todas luces incómoda, su perplejidad frente al empuje de la historia”.

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En El Diario de Cádiz:

“Tanto antes como ahora, cualquier separación es traumática y dolorosa”

El autor peruano publica ‘El enigma del convento’, una novela de intriga con las guerras de independencias americanas como telón de fondo y con una especial parada en Cádiz.

22.09.2014

-’El enigma del convento’ viene avalada por el Premio Torrente Ballester, ¿qué significa para usted y para su novela?

-Es un premio que yo quiero mucho y que me parecía muy apetecible por su prestigio, porque los premios lo son, principalmente, por el prestigio que tienen, por los escritores que a través de la trayectoria del premio han avalado el certamen. Además lleva el nombre de un escritor brillante en la historia de la literatura española y que admiro mucho. Y para la novela significa una posibilidad mayor de visibilidad de la que podría tener en otras circusntancias. Pero, a partir de ahí, la novela depende de que guste a los lectores.

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En Zona del escribidor:

el enigma del conventojueves, 31 de julio de 2014

Acabo de leer la reciente novela de Jorge Eduardo Benavides, “El enigma del convento”. Alfaguara, 2014. Novela ganadora del Premio Torrente Ballester 2013.

Pues bien, me ha impresionado lo suficiente como para atreverme a afirmar que es una novela estupenda; además, a corroborar que Benavides es –como escribe Raúl Tola en la contratapa  – un escritor de primerísimo orden,  y que sigue sorprendiendo, gratamente, con cada nueva novela.

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En El libro durmiente:

jorge-eduardo-benavides-presentacion-el-enigma-del-conventoEl enigma del convento y Master Class por Jorge E. Benavides – 19 de septiembre de 2014

El viernes 19 de septiembre de 2014, por segunda vez, contamos con la presencia del escritor Jorge Eduardo Benavides. Si en la anterior ocasión su ponencia representó el cierre de la Primera Edición del Taller de Escritura, ahora ha permitido el arranque de la Tercera Edición. Estas actividades, que adoptan el formato de Master Class, se han convertido en un componente de singular calidad que ayudan al desarrollo de los futuros escritores.

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larepublica.pe:
Escritor peruano Jorge Eduardo Benavides gana el premio Torrente Ballester
Jueves, 28 de noviembre de 2013 | 10:42 am
Jorge Eduardo Benavides
El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides ha ganado el Premio Torrente Ballester con la obra “El enigma del convento”, una novela histórica ambientada en el siglo XIX entre España y Perú y en la que la intriga, el suspense y las conspiraciones conducen la acción.

El jurado de los galardones ha votado hoy la obra ganadora por mayoría en esta XXV edición de los premios, convocados por la Diputación de A Coruña (noroeste) y uno de los más prestigiosos de España, por la “calidad y excelencia” de esta obra literaria que está “admirablemente bien escrita”.

Jorge Eduardo Benavides (1964, Arequipa, Perú) acaba de publicar en Perú “Un asunto sentimental” y es autor de obras como “La paz de los vencidos”, “El año que rompí contigo”, “Los años inútiles”, “La noche de Morgana” o “Un millón de soles”.

El jurado del premio, dotado con 25.000 euros y la edición de la obra, ha estado compuesto por Amalia Iglesias, Ángel Basanta, José Antonio Ponte Far, José María Pozuelo Ybancos, Charo Canal, Ernesto Pérez Zúñiga y Mercedes Monmany.

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El país digital:

El escritor Jorge Eduardo Benavides gana el premio Torrente Ballester

El jurado de esta XXV edición ha elegido por mayoría su obre `El enigma del convento´ como la ganadora del certamen

Jorge Eduardo Benavides, novelista peruano, entrevistado en Madrid en 2002. / Luis Magán

El escritor peruano Jorge Eduardo Benavides ha ganado el Premio Torrente Ballester con la obra El enigma del convento. El jurado de los galardones ha votado hoy la obra ganadora por mayoría en esta XXV edición de los premios, convocados por la Diputación de A Coruña y uno de los más prestigiosos de España.

El jurado del premio, dotado con 25.000 euros y la edición de la obra, está compuesto por Amalia Iglesias, Ángel Basanta, José Antonio Ponte Far, José María Pozuelo Yvancos, Charo Canal, Ernesto Pérez Zúñiga y Mercedes Monmany.

Esta edición ha contado con casi 600 obras, cifra que se ha aproximado al récord de obras presentadas en 2011, cuando 611 trabajos participaron en la convocatoria, frente a las 348 de 2012.

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Reseña de  Fernando Iwasaki para Un asunto sentimental en El Mercurio de Chile

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Actividad en el club de lectura  El libro durmiente de Alicante

74. Un asunto sentimental | – 15 de junio de 2013

Written By: admin – jun• 17•13

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La presencia de Jorge Eduardo Benavides, el sábado día 15 de junio de 2013, nos recuerda la utilidad del esfuerzo continuado. Nos lo sugirió en varias ocasiones durante su intervención en la Master Class, así como en la presentación de su novela, Un asunto sentimental. Contar con ponentes de su valía es otra evidencia. Si pensamos en los inicios y trayectoria de El Libro Durmiente, se puede afirmar con cierta convicción. Tras unos años poco estimulantes, pues apenas llegábamos a los lectores alicantinos, ahora podemos disfrutar de la exposición de un autor, y maestro de escritores, gracias al derecho adquirido por las pasadas acciones. Setenta y cuatro actividades en diez años es algo singular. Aprender de Jorge, aunque solo sean las migajas de un gran festín, un motivo para la celebración.

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Entrevista para la revista  Sub Urbano de Miami

Charlamos con Jorge Eduardo Benavides sobre Un asunto sentimental.

La idea de Un asunto sentimental consiste en llevar al límite esa ficción que se mezcla con la realidad.

Paco Bescós | 17/06/2013 |

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Jorge Eduardo Benavides (Lima, 1964) presenta su última novela, Un asunto sentimental. Un texto en el que, si bien no escapa a los temas más recurrentes de la obra del autor peruano (la política del Perú de los 90, la experiencia de la emigración, la ciudad…), se concentra más en celebrar la vida literaria y el oficio de las letras. Para ello inventa un sorprendente juego en el que la realidad se pone continuamente en entredicho.

Una mujer pasional y misteriosa, un amargo novelista desaparecido, un escritor en busca de ambos guiado por un amor que además sabe imposible, una docena de ciudades diferentes, un montón de bocas que hablan de lo mismo, pero de forma contradictoria, ¿cómo hallar la verdad? Esta es la esencia de Un asunto sentimental, un libro tan rico y tan ligado a la actualidad de la letras hispanas que no podíamos dejar pasar la oportunidad de encontrarnos con su autor para hablar sobre él.

P. Quiero intentar que esta entrevista dé a conocer Un asunto sentimental, pero tengo miedo de desvelar el final.

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Entrevista para Planet -BPM

BPM: Jorge Eduardo Benavides

By

Arantza Méndez-Aguirre

08/06/2013Posted in: Art, Blog, BPM, Education, Europe, investigación, Journalism, Latinos in Europe, Literature, Madrid, Suiza en Madrid

Jorge Eduardo Benavides termina su ultima novela en 2010, adelantándose dos años a  al asunto  etiquetado “lobos solitarios” – los atentados de Boston, y el asesinato en Londres y el ataque en París, llevados a cabo por células unipersonales aisladas pero operativas de Al-Qaeda – como telón de fondo de una historia, caracterizada por fuertes efectos de auto-ficción, con un final sorprendente que uno debe de guardar en secreto durante lo que le quede de vida. Así lo quiere Jorge Eduardo, expresamente y sin discusiones, ya que el final es la clave de este libro que, en un principio pretendió ser un libro de viajes, y terminó siendo una historia de amor, que en palabras del escritor es todo menos “cursi”. El autor estará mañana, día 9 de junio firmando en la Feria del libro de Madrid, firmando entre las 12 y las 14, en el stand 77 de la librería Miraguano.

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Aparecido en el suplemento cultural Babelia

En el Babelia

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Aparecido en Madrid Sindical

25 (2)

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Aparecido en la Gaceta de los negocios

La gaceta de los negocios

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Aparecido en “Somos”

aparecido en Somos

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Aparecido en “Luces”

aparecido en Luces

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Aparecido en “Ellos & Ellas”

aparecido en Ellos & Ellas

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Aparecido en “El comercio”

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Aparecido en “Luces”

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“Caras”

Caras

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“Cosas hombre

cosas hombre

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Aparecido en “Cosas”

cosas

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Aparecido en “El peruano”

el peruano

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Aparecido en “Somos”

somos

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Aparecido en “Caretas”

caretas

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INVENTIVA Y REALIDAD

Los relatos que componen La noche de Morgana, el último libro del escritor peruano radicado en España Jorge Eduardo Benavides, compendian las líneas maestras del relato latinoamericano. Historias que retratan los problemas contemporáneos de su país.

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EL SENTIDO DEL DEBATE

Francisco Estrada Fuente: Peru.21, Lima 28/07/05

El escritor peruano radicado en España Jorge Benavides vino a presentar, en la Feria Internacional del Libro, sus cuentos reunidos en La noche de Morgana, su más reciente publicación. Sin embargo, sin que él se lo haya propuesto, su presencia en Lima coincide con el reciente debate entre literatos peruanos, que tuvo su origen en el Encuentro de Narradores Peruanos en Madrid, que él organizó. “No he venido a hablar de esto, pero creo que es inevitable que me lo pregunten”, manifiesta.

¿Qué pasó en Madrid?

Como organizador y anfitrión de todos los escritores, destaco, más allá de la polémica, que el congreso permitió que se conociera en España que en el Perú hay muchos más narradores que los conocidos. Nos interesa que España vea que tenemos una pluralidad literaria que va más allá de categorías. Los escritores deben saber que cuentan con el apoyo de gente que, como yo, está ahí para ayudarlos a que se proyecten.

¿No sale nada bueno del debate?

Que los peruanos sepan que hay escritores es algo positivo, que somos más de los que se cree. Ahora, me gustaría que esta polémica fuera menos personal y más centrada en, por ejemplo, lo que ocurre con el mundo editorial, las librerías, los canales de difusión, etc. Ojalá que esto sirva para que editores y libreros presten atención y los escritores comiencen a ganar canales de distribución para llegar al público. Pero lo importante es que no se les conozca por una opinión, sino por sus libros. Usted es un escritor que vive de la literatura en España, y muchos jóvenes peruanos quisieran imitarlo. Si yo hubiera sabido lo difícil que iba a ser, lo habría pensado dos veces, porque yo llegué a trabajar de lo que sea. No era profesor universitario y no tenía ningún respaldo académico -porque hice la carrera de Derecho-. Yo le diría a la gente joven que si quiere escribir, debe saber que este es un oficio muy duro, donde hay que apostar absolutamente todo y no desmayar. No hay que apostar por un año ni por dos, sino probablemente por cinco o por diez.

¿Cómo lo ubica la crítica en España?

Como un escritor hispanoamericano que toca temas políticos, sobre todo, y con una tendencia a la literatura realista y anclada en el Perú.

¿Piensa dejar el Perú como tema?

Es algo que yo también me pregunto, porque los temas van surgiendo. Yo no tengo ningún deber social con lo que escribo más que el placer de escribir. Ahora estoy preparando una novela de corte político sobre la época de Velasco. El año pasado fui a la Biblioteca Nacional a leer la prensa de la época, entrevisté gente y tomé notas. No solo me documento políticamente, sino sobre programas políticos, la selección, si hubo terremoto, cuánto costaba el kilo de pollo. De este material solo sale una parte, pero me sirve para estar en la época. El libro saldrá el próximo año.

¿Aparte del estilo, qué une a los cuentos de La noche de Morgana?

Estos relatos son ‘un ajuste de cuentos’, pues son una antología de mi trabajo, porque he dejado de incluir muchísimos otros que no los consideré lo suficientemente interesantes. Más que un vínculo temático, hay uno temporal cronológico, de cerrar una etapa de escritor de relato corto. Y, como lo han señalado algunos críticos, existe una unidad a partir de la situación de los personajes. Ellos viven en una realidad muy frágil que, cuando cede, todo se desmorona completamente. Ese es el Perú. Me es muy difícil escribir sin la concepción de un personaje peruano, porque yo los hago hablar como peruanos y escribo como peruano.

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JORGE EDUARDO BENAVIDES Y SUS LECTURAS PREFERIDAS EN 2010

Durante una conferencia en el Cervantes de Shanghai (Noviembre, 2010)

Jorge Eduardo Benavides, (Arequipa, Perú 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega. Más adelante, tras su paso por el periodismo radiofónico, se trasladó a Tenerife donde fundó y dirigió el taller literario Entrelíneas.

En 2002 publicó la excelente novela, “Los años inútiles”, en la que narra los últimos coletazos políticos de la década de los ochenta. En 2003 se publicó “El año que rompí contigo“, novela en donde narra – por medio de una técnica narrativa y un estilo infalibles – otro momento traumático en la vida republicana del Perú, el instante previo lleno de incertidumbre que precedió la llegada al poder de Alberto Fujimori. En 2007, completó su trilogía de novelas políticas con “Un millón de soles“, la historia de Juan Velasco Alvarado y su dictadura militar. En 2009, fue premiado por el Banco Central de Reserva en el “Concurso de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro 2009” por su novela “La paz de los vencidos”.

Para 2011, Jorge Eduardo Benavides dice que tiene como proyecto continuar con la redacción de una novela ambientada entre España y Perú durante la guerra de la independencia. Proyecto en el que viene trabajando un buen y disciplinado tiempo. Este año, espera entrar en la fase final.

Que 2011 sea venturoso para ti, Jorge Eduardo.

Con relación a sus lecturas preferidas en el año que se fue, dice:

  • La prisionera, de Carlos Franz,
  • El señor Marx no está en casa, de Ibsen Martínez
  • Tal vez la lluvia, de Juan Carlos Méndez Guedez
  • Freedom, de Jonathan Franzen
  • Cuando éramos mayores, Anne Tyler
  • El tiempo entre costuras, de María Dueñas

Publicadas por Ríchar Primo Silva

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NADAR CONTRA LA CORRIENTE

ENTREVISTA CON JORGE EDUARDO BENAVIDES.

Tras el éxito obtenido con su novela “Los ańos inútiles”, el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides vuelve a colocarse en la primera fila de los jóvenes narradores latinoamericanos con “El ańo que rompí contigo”, su nuevo libro por el que acaba de obtener el premio Nuevo Talento FNAC.

La obra trata sobre dos jóvenes parejas limeñas que medio de un convulsionado Perú inmerso en los cambios políticos de principio de los años 90, intentan dar la espalda a la dura realidad que los rodea. De un lado está el matrimonio formado por Aníbal, estudiante de Derecho y por las noches taxista, y María Fajís, una psicóloga que aceptó casarse para evitar el qué dirán. Y de otro, Mauricio, un periodista radiofónico y Elsa, que viven un noviazgo con continuos choques debido a sus fuertes personalidades. Pero todos son unos estupendos teóricos de la situación de su país, y sólo se preocupan en divagar, divertirse y especular. Con esta novela Benavides nos muestra una Lima pequeña y burguesa, cercana al barrio de clase media de Miraflores, asediada por fragmentos de una sociedad en descomposición. Al final, el narrador ata los cabos de su trama para demostrar que el tejido vital está siempre amenazado por la fragilidad del ser humano. A Benavides le hemos hecho tres preguntas que pretenden ser una introducción a su universo narrativo. Tanto en “Los años inútiles” como en “El año que rompí contigo” se nota una preocupación por hacer el balance sentimental de una época.

Es una coincidencia o crees que la novela sólo puede surgir de ese tipo de nostalgia? No creo que en principio exista algo así como un “modus operandi” de la novela en general, aunque la pregunta entraña una cuestión sutil, al menos para mí: el hecho de que resulta muy difícil escribir sin perspectiva y que esta perspectiva, casi por antonomasia, lleva un ajuste de cuentas con respecto a la realidad de la que se nutre la novela. En ambas novelas hay, efectivamente, un balance sentimental, pero no es del todo una elección, sino un hallazgo. Ese que se produce cuando uno se interna por la novela sin saber muy bien adónde lleva. La crítica ha dicho que la otra gran protagonista de tu última novela es la propia Lima, a la vez querida y odiada, una ciudad erosionada por la corrupción y la violencia, pero donde todavía tus personajes pueden caminar en silencio y escuchar el mar. ¿Lima la lírica o “Lima, la horrible”? Lima es una ciudad difícil y arisca, llena de contradicciones brutales, que ha fascinado a sus escritores y ensayistas, a tal punto que resulta al parecer imposible encontrar una novela peruana en que su presencia no marque la trama. En mi caso, Lima como territorio narrativo fue creciendo con toda naturalidad en la vida de mis personajes, hasta convertirse un poco en protagonista. Como todo en la elaboración de una novela, resulta un descubrimiento y nada puntualmente planificado.

Lima creció en mis novelas como un elemento imprescindible para los personajes. ¿Qué opinas de la herencia que le ha dejado el “boom” a la narrativa latinoamericana? ¿Qué relación literaria tienes con esos escritores? Bueno, yo siempre he dicho que me hubiera sentido más cómodo en esa otra época y so riesgo de nadar contra corriente, siguen interesándome -fascinándome, más bien- las novelas totalizadoras y ambiciosas, de esas que obligan al lector a participar activamente en su reelaboración. Ello no significa nada más que una elección y no un juicio de valor respecto a otro tipo de novelas, que además leo con muchísimo placer. Creo que actualmente la narrativa hispanoamericana ha diversificado sus planteamientos y sus temas. Y eso resulta estupendo.

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“TOCAMOS FUNDO Y SEGUIMOS ESCARBANDO”

Doménico Chiappe. Verbigracia. Agosto de 2002

Comparado con Mario Vargas Llosa, por ser ambos peruanos y escribir libros politizados, el escritor Jorge Eduardo Benavides publica una novela, Los años inútiles, donde remueve la sociedad peruana durante los tiempos de Alan García. “En sociedades como las nuestras, gobiernos populistas sacan el lado oscuro de cada persona: arribismo, intolerancia, sordidez, corrupción”, manifiesta el autor.

El sol de verano calienta, hasta la calcinación, las tardes que se prolongan hasta las diez pm. La ciudad de Madrid ha bajado las santamarías para vacacionar. Las calles, vacías. El escritor Jorge Eduardo Benavides aprovecha el asueto que durará un mes entero para recorrer el centro. Acaba de mudarse a la capital española, después de once años en Tenerife. Es la segunda vez que “quema las naves”, aunque en esta ocasión tiene una balsa con la que navegar.
A comienzos de los años ochenta, Benavides abandonó su país natal, Perú, y emigró a España, para convertirse en “escritor profesional”. Quería aterrizar en Barcelona, pero cuando hacía las maletas, quienes serían sus anfitriones le comunicaron que se mudarían a las islas Canarias. Para allá fue. Tenía 27 años y un libro publicado: Cuentario, un volumen de relatos. “Ahora me causa cierto rubor. Lo editó una editorial ‘piedra en el agua’. Es decir, tiras la piedra y nunca más la vuelves a ver”, comenta Benavides. “Así pasó con el libro: salió y desapareció”. Mejor, porque ahora aquellos primeros textos le ocasionan “un poco de rubor”.

Del equipaje, lo más querido era un cuaderno donde había garabateado sus primeras líneas de lo que sería la novela con la que se ha revelado: Los años inútiles, que demoró seis años en terminar y otros seis en publicar. Y con la que ahora recibe el apoyo del público y la crítica.

Los primeros tiempos como emigrante lavó platos, trabajó en la construcción… “Fue duro. Cuando llegué trabajé en empleos que pagaran suficiente para sobrevivir, con tal de que además dejaran tiempo para escribir”. Benavides escribía a mano. Era 1981. Los computadores no abundaban en los hogares. No existía una computadora en cada café. Los correos electrónicos no eran populares. “Cuando me regalaron una máquina de escribir me dije: llegó la tecnología”. Cinco años después, Benavides lograba vivir de otros empleos. Fundó un taller de literatura, llamado Entrelíneas. “Ganaba muy bien dando cursos, charlas, a veces como jurado de premios literarios”. Sin embargo, apostó otra vez: conquistar Madrid. Las naves arden por segunda vez. “Había dejado de escribir en los últimos años. Las invitaciones, las ponencias… Ya había decidido venir a Madrid cuando me llamaron de la editorial Alfaguara para decirme que publicarían Los años inútiles”.
Benavides tenía otros dos libros bajo la manga. Una nueva novela y un libro de relatos, que se publicarán el año que viene. “Los cuentos tienen un vínculo temático común, un acusado propósito fantástico”, explica Benavides. “De la novela sólo puedo decir que sigue ambientada en Lima y tiene un registro diferente a la primera”.
Paisano y político

A Benavides se le ha comparado, a veces con buena intención, otras no tanto, con Mario Vargas Llosa, quizás por compartir lugar de nacimiento, o tal vez por haber escrito novelas políticas desesperanzadas sobre la sociedad peruana. Cuando Benavides terminó de escribir Los años inútiles se detuvo para preguntarse si no había escrito “una burda copia de Conversación en la Catedral, la obra de Mario Vargas Llosa”. Se respondió que no. Seis años después de poner el punto final a Los años inútiles, el público le daría la razón.

La ópera prima de Benavides, de 38 años, se ganó el respeto con una narración compleja, que juega con un narrador indirecto y con la mezcla de los tiempos. “Mi novela es tributaria de la técnica de Vargas Llosa”, explica Benavides. “No quiero negar que hay, sobre todo, una herencia de Conversación en la Catedral, pero la comparación debería quedar en que ambas son novelas políticas”. Pero el tema surge una y otra vez. “Una periodista en Lima me preguntó si yo también me lanzaría a candidato por la presidencia del Perú”.

Los años inútiles retrata la decadencia de sus protagonistas, personajes de distintas clases sociales, durante los últimos momentos del gobierno de Alan García en el Perú de los ochenta. “Fue un gobierno desastroso, populista en la peor versión”, mantiene Benavides. “En sociedades como las nuestras, gobiernos así sacan el lado oscuro de cada persona: arribismo, intolerancia, sordidez, corrupción. El mandato del Apra (partido político peruano) fue el impulsor para describir una situación social en la que todos los personajes claudican a sus principios”.

En el libro, “mezcla de novela política y folletín”, según palabras del autor, el personaje aparentemente más íntegro se descubre como autor intelectual de un magnicidio, el más romántico termina traficando bebés por dos mil dólares y el más luchador, atemorizado y escondido.

“Quería contar qué ha ocurrido con mi sociedad”, refiere Benavides. “Creemos que pragmatismo es ser corrupto. Y cuando creía que no podría haber nada peor, llegó Alberto Fujimori. El gobierno aprista fue el caldo de cultivo para lo que vino luego: el Estado como una manera más de hacer negocios”.

Y cabe una comparación que Benavides no rehúsa: “Igual que en Venezuela, que después de aquellos gobernantes que destrozaron al país, se votó por Hugo Chávez. En nuestras sociedades es muy fácil corromper. Nuestros países se han descompuesto. Nos creemos víctimas y somos cómplices”.
Inútil esperanza

¿Son, entonces, inútiles todos estos años que han pasado? “La palabra inútil la utilizo cínicamente. Pero es retórica. Ningún año es inútil. En la vida sientes que hay momentos que son un desperdicio, pero, en rigor, son parte de un aprendizaje. Aunque después de un gobernante como Alan García se vote por uno del tipo de Fujimori. Así que, a corto plazo, sí, han sido inútiles. Tocamos fondo y seguimos escarbando”.

En el libro no hay muestras de fe. Nadie resucita de las pruebas fatales. El camino del héroe se trunca desde el principio. “El futuro de mi país es tan oscuro que si lo pintan de negro lo aclaran”, asegura con sarcasmo Benavides. “Dicen que un optimista es alguien a quien le falta información”.

En ninguna línea se plantea la redención de, aunque sea, un solo personaje. Los protagonistas del entramado que crea Benavides se desmoronan, irredimibles. “¿Los escritores debemos ser moralistas, plantear salidas a las crisis? No. Mi novela es terrible. La gente se corrompe. Podía haber contado redenciones. Pero mi labor no es dar esperanza a nadie. Me fascinan los antihéroes, el horror y la descomposición. Eso escribí”.

No obstante, en el fondo, Benavides guarda ilusiones sobre el futuro de América. “Sí creo que hay esperanza. No son inmediatas. Llegará cuando asumamos que somos copartícipes de lo que ocurre. Cuando nos miremos en el espejo y tengamos absoluta vergüenza de lo que vemos”.
Escrita con una “obsesión maniática por los detalles”, como asegura Benavides, Los años difícilesconsta de tres partes, con tres capítulos cada una, subdivididos en siete episodios para los capítulos impares y once episodios en los pares. “Es un mecanismo de reloj”, comenta Benavides. “Lo planifiqué así, porque al leer el libro se va armando un rompecabezas. Por otra parte, quería que los personajes no estuvieran descompensados. No podía escribirlo linealmente e hice un plano con los tiempos”.
En cada línea del libro muestra infinita paciencia a la hora de redactarlo. No sobra una arista en el trabajo de limado. El trabajo de Benavides denota oficio. “No hubo premura por tratar de publicar”, reconoce Benavides. “Es mejor no pensar en que se posee talento y trabajar mucho. Si se redacta, hay que corregir una y otra vez. Un escritor es un esquizofrénico vocacional. La mitad de ti no te pertenece, está en otro mundo, en el del relato que trabajas. Sueñas con palabras. Es como estar enamorado”.

La mudanza de Benavides llega a su nuevo hogar. Encuentra borradores de episodios de Los años inútiles que escribió más de 25 veces. Otras cajas contienen correcciones, capítulos y tramas que finalmente no incluyó en su obra. “Tengo una obsesión con la literatura”, refiere. “Lo importante es aquello que no está escrito, lo que se sugiere”. Aquellos textos que guarda Benavides en cajas permanecerán ahí. Ya se insinuaron en su última novela.

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LOS AÑOS INÚTILES, EL AÑO QUE ROMPÍ CONTIGO, LA NOCHE DE MORGANA, UN MILLÓ DE SOLES

El escritor Jorge Eduardo Benavides nació en Arequipa (Perú), en 1964. Ha sido periodista radiofónico y ha dirigido talleres literarios en España. Obras: Cuentario y otros relatos (1989), Los años inútiles (2002), El año que rompí contigo (2003), La noche de Morgana (2005) Libros de Jorge Eduardo Benavides comentados por Javier Agreda en esta página: Los años inútiles, El año que rompí contigo, La noche de Morgana, Un millón de soles.

Los años inútiles

La novela peruana más publicitada de los últimos tiempos es, sin lugar a dudas Los años inútiles (Alfaguara, 2002) del escritor y periodista Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964). No sólo por tratarse del lanzamiento internacional de un narrador hasta ahora desconocido (incluso en su propia patria); también porque la novela es una ambicioso y complejo retrato del Perú de fines de los 80’s, una de las etapas más difíciles de nuestra historia reciente. Radicado en España desde hace años, dedicado a la enseñanza en un modesto taller de narrativa, Benavides ha conseguido con esta novela, y según él mismo ha declarado, dar el tan ansiado salto de la “segunda a la primera división literaria”. Los años inútiles cuenta -a través de grandes saltos temporales, espaciales y de puntos de vista- las historias de tres personajes provenientes de diversos sectores sociales; todos ellos empujados, por la crisis política y económica, a un acelerado proceso de degradación y corrupción. Sebastián es un joven y prometedor abogado que se ve envuelto en asuntos cada vez más sucios, incluyendo el tráfico de niños recién nacidos. Luisa es una empleada doméstica esforzándose para salir de la pobreza, aunque sólo la vemos hundirse más en ella. Por último, Rafael Pinto es un periodista de investigación cuyas denuncias sobre la corrupción política le cierran toda fuente de trabajo. Estas historias están enmarcadas por la hiper-inflación, los atentados terroristas y las protestas populares de aquellos años. Benavides ha copiado, de manera directa, la estructura y técnicas narrativas empleadas por MVLL en Conversación en la catedral (1969). Desde la conversación que sirve de marco (entre Sebastián y el dirigente derechista Pepe Soler), la elección de los personajes principales (uno de ellos periodista, como el famoso Zavalita de CELC) o el frecuente uso de diálogos “telescópicos”, hasta la forma de dividir su novela (capítulos en letras mayúsculas, subcapítulos en números romanos). En lo que respecta a las técnicas, el modelo representa todo un reto (CELC es, en este aspecto, una de las más innovadoras de todo el boom) que Benavides ha logrado superar; y por eso Los años inútiles resulta mucho más compleja y mejor elaborada que la gran mayoría de las novelas peruanas últimas, incluyendo las escritas por autores consagrados. A pesar de ello, no parece justificarse una copia tan fiel. Especialmente porque no existen en estas historias los “elementos escondidos” que aparecían sorpresivamente en los diálogos de CELC (la homosexualidad del padre de Zavalita, las revelaciones de Ambrosio) permitiendo que identificáramos algunas de las “voces” de los diálogos, y que todo lo narrado hasta entonces adquiriera una nueva dimensión. Incluso la conversación “marco” no tiene ninguna función dentro de la dinámica narrativa, y queda apenas como un guiño, un pequeño homenaje de Benavides a su maestro.

El afán del autor por alcanzar la “primera” división literaria, lo lleva a un cierto abuso de las imágenes y símiles descriptivos, apreciable ya desde la primera página del libro, como ha señalado el crítico Abelardo Oquendo. Una “vocación de estilo” que va contra la propuesta central, la de presentar lo más directamente posible las voces de los personajes. También se siente la falta de capacidad del autor para crear situaciones significativas, que expresen toda la tensión dramática de las historias. Así, muchas páginas del libro no pasan de ser reelaboraciones literarias, sofisticadas y complejas, de situaciones comunes e intrascendentes, como las múltiples peleas y reconciliaciones entre Sebastián y su esposa Rebeca. Estos y otros problemas deberá superar Jorge Eduardo Benavides para convertirse en el importante narrador que Los años inútiles, una primera novela verdaderamente impresionante, parece prometer. Por lo pronto ya anuncia tener escritas, y listas para publicar, sus dos próximas novelas.

El año que rompí contigo

Tras un largo y paciente trabajo como director de talleres de creación literaria, Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) logró una sorpresiva consagración internacional con su primera novela Los años inútiles (2002), un ambicioso retrato de la sociedad limeña a fines de los años 80. La crítica, primero en España (país en el que el autor reside desde hace años) y después en Hispanoamérica, recibió con entusiasmo el libro, señalando siempre la evidente influencia de Vargas Llosa, especialmente de su novela Conversación en la Catedral. A la Lima de Alan García y de la aparición política de Fujimori, retorna Benavides en El año que rompí contigo (Alfaguara, 2003), su recientemente publicada segunda novela. Dos parejas de jóvenes de clase media son los personajes escogidos por el narrador para graficar, desde las pequeñeces de sus problemas domésticos y cotidianos, la grave crisis económica y política (hiperinflación y atentados terroristas incluidos) de aquellos años. Aníbal es un estudiante de derecho que trabaja eventualmente como taxista para mantener a su esposa María Fajís.

Mauricio, periodista de una radio limeña (labor que el propio Benavides desempeñara entonces), y su novia Elsa completan el grupo de protagonistas. En ellos está centrada toda la narración, en sus conversaciones, reuniones y diversiones con las que tratan de encubrir su progresiva decepción con respecto a la amistad, la educación, la política, el amor y el futuro en general. Si en Los años inútiles, en parte debido a la diversidad y variedad de personajes, el autor empleaba una estructura narrativa demasiado compleja y artificiosa, en esta segunda novela ha superado ese problema limitándose a un grupo social específico, pero sin dejar de lado el despliegue de su vargasllosiano arsenal de recursos técnicos, que esta vez tienen un carácter menos ostentoso y más funcional. Además, al trabajar con pocos personajes, ha podido desarrollarlos más y darles una mayor densidad psicológica. Hasta el lenguaje y el estilo han mejorado, pues Benavides ha dejado la retórica grandilocuente y pasada de moda de su primera novela para optar por otra más moderna y coloquial -en la línea del Cortázar más lúdico- con abundante juegos de palabras, citas y parodias. “Me interesa más el lenguaje y el estilo que la historia… no hay buenas o malas historias sino historias bien o mal contadas” ha afirmado el escritor en una reciente entrevista, y aunque son evidentes sus progresos y logros en todos los aspectos formales, la obsesión por “contar bien” lo lleva a descuidar los otros aspectos del arte narrativo. Nuevamente muestra una cierta falta de capacidad para crear tramas significativas, con acontecimientos, nudos y peripecias que expresen la tensión dramática de la historia. De ahí que la novela se convierta en una interminable sucesión de situaciones cotidianas e intrascendentes, y que sean las conversaciones de los cuatro amigos (verdaderas competencias de ingenio verbal, erudición y agudeza irónica), y no las acciones ni el retrato social, lo más interesante del libro. Intuyendo que su propuesta novelística, eminentemente formalista, está más cerca de la literatura light que de sus admirados maestros del boom, Benavides ha ambientado sus libros en una de las épocas más problemáticas de la historia peruana reciente. La falta de una reflexión seria e inteligente acerca de esos años de crisis hace que sus dos novelas se ubiquen en las antípodas de las que suelen escribir algunos intelectuales (sociólogos, historiadores o antropólogos), sin contar con el menor “oficio” literario, para exponer sus teorías e hipótesis de trabajo. El abrumador desbalance entre forma y fondo que frustra las pretensiones literarias de esos intelectuales es también el motivo por el que El año que rompí contigo resulta una novela no del todo lograda, aunque sí consigue mantener vivo el interés en la obra narrativa de Benavides.

La noche de Morgana

Después de largo tiempo dedicado a la dirección de talleres de narrativa en España, el arequipeño Jorge Eduardo Benavides se dio a conocer como escritor casi a los 40 años de edad, con la novela Los años inútiles (2002) elogiosamente recibida por la crítica española y peruana. Sin embargo, el género literario con el que más se identifica Benavides es el cuento, pues antes de viajar a España había publicado Cuentario y otros relatos (1989), libro al que ahora se suma La noche de Morgana (Alfaguara, 2005) un conjunto de cuentos escritos durante los últimos diez años y que se inscriben dentro de la tradición del cuento fantástico latinoamericano. Tigre, el primer texto del libro, es un efectivo relato fantástico que narra la historia de Manrique, un periodista peruano, quien de visita en Tenerife no puede dejar de recordar sus lecturas juveniles acerca del paso del almirante Nelson por esa región. Una serie de tempestades, sumada a una extraña fiebre, obligan al protagonista a aislarse y perder contacto con los demás. Además van creando la atmósfera apropiada para el sorprendente final, cuando Manrique despierta, después de una larga noche de truenos, y se da cuenta que esos truenos en realidad eran el ruido de los cañones durante la batalla que le costó la vida a Nelson. La filiación cortazariana del relato es más que evidente, tanto por la trama como por el estilo, en el que abundan los recursos retóricos más característicos del escritor argentino. Benavides ha reconocido en diversas entrevistas esa influencia (“estos cuentos me han salido muy cortazarianos”) e incluso ha llegado a considerarse a sí mismo como “heredero de Cortázar”. Pero esa herencia se hace demasiado evidente en cuentos como Fracasado social, El Ekeko o Deditos, casi un remake del cortazariano Cuello de gatito negro. Y también en frases como “no quería llegar al departamento y encender la radio y leer y coñac y la espera de la llamada desde Lima…” que copian hasta ciertos tics del argentino. No son esos los mejores cuentos del libro, sino aquellos en los que los elementos fantásticos se unen a los recuerdos de Benavides de la Lima de fines de los 80 y principios de los 90. En La noche de Morgana recrea el angustioso retorno a casa de la protagonista, recorriendo el centro de la ciudad casi tomada por los militares ante las amenazas de atentados terroristas.

El problemático y violento contexto urbano encuentra su correlato en la inseguridad y temores personales de Morgana; y algo similar sucede con Señas particulares, ninguna en el que el tema del doble, recurrente en la narrativa fantástica, es llevado al mundo de la política peruana. El buen manejo de la tensión narrativa y del ritmo de la prosa, las mayores virtudes de estos cuentos, alcanzan su mejor expresión en Tigre, La noche de Morgana y Señas particulares, ninguna. Un poco menos logrados son El Ulysses de Joyce y A micrófono abierto. En el otro extremo, la excesiva fidelidad del autor a los cuentos con finales sorpresivos lo lleva a incluir textos como Fútbol y fricciones y Yo podría ser tu padre, muy inferiores al resto. A ello hay que sumar que el lenguaje resulta a veces demasiado artificioso y recargado, como señaló oportunamente la crítica con respecto a la obra anterior de Benavides. Este tercer libro, en sólo tres años, confirma la vocación literaria de Benavides y su gran capacidad de trabajo. Pero también sus dificultades para tomar distancia con respecto a sus modelos literarios (en este caso Cortázar, en Los años inútiles Vargas Llosa), que le han impedido hasta ahora establecer un universo narrativo propio, original y reconocible. Por eso La noche de Morgana, a pesar de la calidad de algunos cuentos, tiene un cierto carácter epigonal y menor; algo que Benavides deberá superar para dar definitivamente el, según sus propias palabras, “tan ansiado salto de la segunda a la primera división literaria”.

Un millón de soles

Después de sus grandes retratos narrativos de la Lima de los 80 –Los años inútiles (2002) y El año que rompí contigo (2003)– Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) completa su trilogía de novelas políticas con Un millón de soles, la historia de Juan Velasco Alvarado y su dictadura militar, desde el golpe con el que obtuvo el poder en octubre de 1968 hasta aquel otro golpe que se lo quitó en agosto de 1975. Una ficción que sigue cronológicamente, a la manera de una crónica, el septenato que duró esa dictadura personalista y autoritaria, que con sus polémicas reformas cambió definitivamente el rostro del Perú. Reconocido admirador de Vargas Llosa, Benavides ha optado en este libro por el modelo de La fiesta del Chivo y no por el de Conversación en La Catedral. Más que una novela total, la suya es una aproximación al entorno del dictador, a los entretelones de sus decisiones políticas, a las intrigas de sus ministros y asesores. El relato está constituido casi exclusivamente por las conversaciones entre estos personajes, entre los que destaca un joven Vladimiro Montesinos, asesor del ministo del Interior. Son diálogos técnicamente bien trabajados, aunque el abuso y reiteración de ciertos detalles (los vasos de whisky, por ejemplo) llegan a hacer tediosa la lectura. Sorprende que Benavides le haya dado más protagonismo a Montesinos que al propio Velasco Alvarado. Mientras el asesor aparece en diferentes contextos –hasta enamorando a la hija de un ministro– al dictador apenas lo vemos en su despacho vociferando alguna orden o fumando nerviosamente. No se relata ningún episodio de su pasado, ni se dice nada de su enfermedad o problemas personales. El hombre que convirtió su rostro en el emblema más característico del “gobierno revolucionario de las FFAA” es en esta novela una sombra sin voluntad ni vida propia. Incluso varios de sus ministros resultan personajes más logrados. El énfasis en las intrigas de este oscuro grupo de asesores termina trivializando importantes sucesos históricos, como la reforma agraria –objeto de tantos libros de ensayo y hasta novelas– o la expropiación de los diarios y empresas de TV. Solo al final, en el Epílogo del libro, Benavides se anima a narrar directamente todo lo relacionado con la huelga de los policías (febrero de 1975) y los saqueos que precedieron a la caída de Velasco. Son, sin lugar a dudas, las mejores páginas de Un millón de soles y una muestra del potencial novelesco de esta fascinante etapa de nuestra historia.

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UN MILLÓN DE SOLES, DE JORGE EDUARDO BENAVIDES. POR EDMUNDO PAZ SOLDÁN

La novela latinoamericana del dictador sigue viva en las nuevas generaciones. Lo demuestra con contundencia el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides en su reciente Un millón de soles, que recrea con enorme ambición narrativa los siete años de la dictadura populista de Velasco Alvarado en el Perú (1968-1975).

El principal aporte de Benavides a este subgénero es mostrar que, detrás de la visión de un hombre mesiánico en el que confluyen todos los hilos, hay un entorno muy dispuesto a manejar buena parte de la tajada. El dictador Velasco aparece aquí como un ser caprichoso y paranoico pero en el fondo bien intencionado, creyente hasta el final en su proyecto revolucionario, capaz de llorar ante la forma en que la “patria malagradecida” le devuelve su sacrificio. Como personaje, no llega a dominar la novela; Benavides está más interesado en el entorno de militares y civiles que conspiran, van ganando posiciones, sueñan con la caída de Velasco. Entre esos militares se encuentra un joven mayor Montesinos, el más maquiavélico de todos, dispuesto incluso a sacrificar una relación sentimental (“hay cosas que se deben hacer aunque nos duelan”) con tal de consolidar el poder del Estado ante las primeras manifestaciones contra el régimen. Montesinos emerge como una gran creación; la novela gana interés cada vez que él aparece en escena.

Novela “del poder”, más que del dictador, entonces. Una “microfísica del poder” foucaultiana nos diría que siempre ha sido así, que el poder nunca está concentrado en una persona, es difuso y se extiende en ramificaciones infinitas. Así, en la novela latinoamericana, los grandes caudillos carismáticos y temibles al estilo del Francia de Augusto Roa Bastos en Yo, El Supremo (1974), han dado paso a títeres incapaces de imponerse a los miembros más destacados de su corte. Quizás en verdad nunca detentaron el poder del todo, y hemos leído mal estas novelas: en El otoño del Patriarca (1975), ya Gabriel García Márquez nos mostraba a un dictador que, a medida que avanzaba la novela, iba siendo suplantado en su poder por sus colaboradores más cercanos (hay que leer esta novela contra natura, como un texto realista mágico que es, para sorpresa de muchos, un precursor de la reflexión actual sobre el triunfo del simulacro en la sociedad contemporánea). El siniestro Trujillo de Vargas Llosa en La fiesta del Chivo (2000) es, quizás, una excepción a la regla, aunque incluso allí las mejores partes de la novela tienen que ver con la forma en que Balaguer va manipulando los hechos hasta convertirse en el sucesor indiscutible.

En los últimos años, diferentes proyectos narrativos han ido ampliando el registro de lo que se entiende por “novela” en América Latina (Aira y Bellatín, Alejandro Zambra). El tronco principal –el realista, el de la preocupación por cuestiones sociales y políticas–, sin embargo, se mantiene muy vivo. Desde su primera novela, Los años inútiles (2002), Benavides se ha instalado como uno de los escritores de la nueva generación más afincado a estas tradiciones centrales. No es difícil ver la sombra de Vargas Llosa en ciertas ideas básicas de su proyecto narrativo –la manera en que toda una sociedad va corrompiéndose ante los abusos del poder, por ejemplo–, y también en la estructura arquitéctonica de sus novelas, en la forma hábil en la que incorpora el habla de los personajes dentro de sus párrafos (“Sánchez Idíaquez esbozó una sonrisa inmensa, que le achinó el rostro, qué guapa estaba hoy Leticita, dijo, y ella frunció la nariz como ante un mal olor, cogió el abrigo del decano, que no usara ese diminutivo horrible con su nombre, por favor…”). También se puede reconocer la influencia no tan obvia del José Donoso más realista en el ritmo de las frases, en la minuciosa profusión de detalles que van dándole textura y densidad a sus novelas.

Un millón de soles tarda en armarse. Velasco aparece enérgico, ambicioso; los militares y civiles de la corte –Tamariz, Carranza, Ravines, Montesinos– son retratados con sus ambiciones y mezquindades; desfilan las mujeres, pero en esta sociedad patriarcal sólo parecen servir para que los hombres se confiesen en la intimidad de la alcoba, o para el sexo. Hay tramas que se van desplegando a granel, conciliábulos continuos mientras se juega póker y se bebe whisky y gin con Bingo Club (estas conversaciones funcionan como una suerte de coro griego, comentan la acción y a la vez hacen avanzar la novela). A partir de la segunda parte, Benavides va atando los cabos, el mundo de la novela se hace inteligible y dinámico.

La apuesta de Benavides es arriesgada: en vez de concentrarse en algún momento importante del gobierno de Velasco –un catalizador que nos explique lo que significó ese régimen–, el escritor peruano ha optado por una visión más bien panorámica, abarcadora, en la que una serie de sucesos va jalonando el septenio del Gobierno Revolucionario: la nacionalización de las compañías petroleras norteamericanas, la deportación de opositores, la llegada de asesores yugoslavos para transformar el modelo industrial, la estatización de la prensa, la huelga de los policías. Con paciencia y maestría, Benavides va ganando puntos, como sugería Cortázar que ganan las novelas, pero en realidad se trata de una trampa: las últimas y trepidantes cincuenta páginas muestran que lo que Benavides quería era ganar por knock-out. Lo consigue. ~

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“AL PERUANO NO LE GUSTA SE, SINO ESTAR”

JORGE EDUARDO BENAVIDES “Al peruano no le gusta ser, sino estar” por Ernesto Escobar Ulloa.

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega. Más adelante, tras su paso por el periodismo radiofónico, se trasladó a Tenerife donde fundó y dirigió el taller literario Entrelíneas. En 2002 publica la excelente novela, Los años inútiles, en la que narra los últimos coletazos políticos de la década de los ochenta en su país.

Esta vez, con El año que rompí contigo (2003) -véase reseña- nos cuenta, por medio de una técnica narrativa y un estilo infalibles, otro momento traumático en la vida republicana del Perú, el instante previo lleno de incertidumbre que precedió la llegada al poder del ingeniero Alberto Fujimori. Benavides ratifica así su talento como novelista y se sitúa a la cabeza de la nueva narrativa peruana. En esta entrevista, el autor reflexiona con agudeza y sinceridad sobre su nueva obra, la época que describe y el momento político presente del Perú y Latinoamérica.

TBR: ¿Latinoamérica y el Perú requieren de la novela urbana para retratarse?
JEB:
Toda novela es el largo fermento de un fenómeno social, a veces incluso cuando el escritor se repliega en sí mismo y pretende no acusar el impacto de su realidad. En otros casos, el novelista interpela a su realidad de manera más reflexiva e individual, como ocurre con muchos escritores europeos, desde Milan Kundera a Javier Marías, pasando por Hugo Claus o Magris. En el caso de los escritores hispanoamericanos, es indudable que el impacto del entorno es mucho más vigoroso, en la medida en que pertenecemos -actualmente, digo- a un mundo precariamente urbano, un mundo que se está creando. Resulta así inevitable que la novela urbana nos retrate. Hay excepciones, obviamente.

TBR: Quizá Europa y Estados Unidos, u Occidente en general, perciben un continente más rural, mágico o legendario. El público sigue deseando leer grandes aventuras y revoluciones abortadas. Prefiere dar la espalda a la ciudad, a las grandes metrópolis, caso de Medellín, La Paz o Lima.
JEB:
Probablemente sea cierto eso que tú dices, los europeos y los americanos sienten nostalgia de ese paraíso feroz y primordial en el que el mundo moderno estaba gestándose, y Latinoamérica les resulta aún el territorio fértil para un romanticismo que se ha nutrido de Comala y Macondo, de la desmesura y la irrealidad que hay en un cierto tipo de novela hispanoamericana. No obstante, creo que poco a poco la literatura de Hispanoamérica empieza a desprenderse de ese sambenito mágico, sin que por ello se desdeñe este tipo de literatura.

TBR: El año que rompí contigo me recuerda Conversación en la Catedral de Mario Vargas Llosa: dos momentos frustrantes en la vida republicana del Perú, la dictadura del general Odría en la obra de Vargas Llosa y la llegada al poder del ingeniero Fujimori en El año que rompí contigo ¿Estás de acuerdo?
JEB:
Digamos que mientras Conversación en La Catedral retrata el proceso de aquel momento en la vida republicana del Perú, El año que rompí contigo deja la última etapa del gobierno de Alan García y abre un interrogante sobre la llegada al poder de esa gran incógnita que es Fujimori (hablo, claro, en el tiempo presente en que se sitúa la novela). Así, el futuro quedaba abierto, aunque se percibe sombrío. No obstante, sabemos que la realidad de Fujimori fue absolutamente nefasta y sin matices.

TBR: El final de la novela hace referencia a este futuro sombrío del que hablas; creo que es una metáfora certera sobre lo que ocurrió a continuación con Fujimori. Tal vez, en vista de la desesperación, los peruanos no comprendieron que el gobierno de Alan García significó un claro ejemplo de una democracia joven y por lo tanto defectuosa. Antes que perfeccionarla Fujimori convenció al pueblo de que había que destruirla.
JEB:
Exactamente. Con todo lo nefasto que fue el gobierno de Alan García, fue un gobierno democrático, joven e imperfecto. El de Fujimori no fue un gobierno democrático, o mejor dicho dejó de serlo casi de inmediato: más que su cauce natural buscó su cloaca natural. No fue una dictadura en el sentido estricto de la palabra, sino algo peor, algo que yo creo que bien podría llamarse “autocracia plebiscitaria” y que es el gobierno despótico, corrupto y miserable que funciona con anuencia del propio pueblo. Más o menos como Chávez en Venezuela. De manera que los peruanos no fuimos víctimas sino cómplices de esa corrupción, de esa miseria moral y de esa abyección que envenenó nuestra sociedad durante la década terrible en que nos vimos reflejados en el espejo fujimorista. Una vergüenza.

TBR: Pareciera que las democracias latinoamericanas en general siguen siendo vulnerables a estos desenlaces inciertos…
JEB:
Seguimos expiando esa culpa de no haber encontrado el valor del civismo y las responsabilidades que este entraña. Seguimos lastrados por las sombras del golpe, del autogolpe, del populismo y las ganas tremendas de echarle la culpa al otro: desde el FMI hasta el vecino más cercano. Si la derecha casposa de nuestros países ha perpetrado durante tanto tiempo la inmoralidad de no dirigir sino dominar, la izquierda latinoamericana ha predicado –la izquierda predica, no discute– las bondades del totalitarismo paternalista de un dictador como Fidel Castro como ejemplo del bien social. El daño terrible que ha hecho cierta izquierda en nuestros países con su devoción por los grandes dictadores, Stalin, Lenin, Castro, Kim Yong Il, Enver Hoxa, ha terminado por corromper todo vestigio de dignidad y de individualismo (palabra satanizada) en los hispanoamericanos.

TBR: Hay un pasaje en su novela, -un pasaje memorable en la literatura peruana contemporánea-, en que se perpetra un atentado terrorista y que a mí me recordó el terrible atentado de Sendero Luminoso en la calle Tarata de Miraflores, en 1992, que tiene un parangón quizá con el atentado de Hipercor en Barcelona. ¿Quisiste describir las consecuencias en sufrimiento humano que ha provocado el dogmatismo de un sector de la izquierda con la cual Occidente ha sido condescendiente por ignorar el grado de radicalización al que ha llegado y que hizo justificable incluso la barbarie?
JEB:
En efecto, en ese pasaje de atentado, que culmina si mal no recuerdo con una proclama subversiva que chorrea tinta fresca nada más haber detonado el coche bomba, es para mí la situación meridianamente clara de lo que eclosiona con el dogmatismo político. En realidad, en cualquier dogmatismo. Una vez que nos creemos dueños de la Verdad y de la necesidad de imponerla a sangre y fuego, hemos invertido nuestro código moral. Eso es lo que representó Sendero Luminoso y el MRTA. Hay que saber –Occidente tiene que saber— que cualquier dictadura, de cualquier signo, es intrínsecamente mala.
Curiosamente, ¡aquí, en España!, cuando la famosa crisis de los rehenes en la embajada del Japón en Lima, la prensa hablaba de “la guerrilla” del MRTA. Me hubiera gustado saber qué hubiera dicho esa misma prensa si en otros países se hablara de la guerrilla de ETA…

TBR: Asimismo en tu novela parece que no ocurre nada excepto las menudencias de la vida diaria de una clase media empobrecida, finalmente sin embargo nos damos cuenta que han ocurrido muchas cosas, pero esa clase media más que partícipe se revela como víctima de ellas, o mejor dicho, vulnerable. Esto hace de su obra una obra actual, pese a que está ambientada en el año 90.
JEB:
Bueno, las novelas nunca se mueven como tesis, ¿verdad?, siempre hay una pulsión irracional a la hora de contar la historia; sus mecanismos más profundos, las razones más recónditas, sólo pueden airearse por los lectores. Y por eso, el narrador quizá sea el menos indicado para hacerlo, es decir, para “explicar” la novela. Pero al cabo de un tiempo –como es el caso—entiendo que, efectivamente, las minucias cotidianas que terminan por calcinar el territorio narrativo donde se mueven mis personajes están ocasionadas por la propia dejadez de nuestra clase media, que funciona impulsada por una pavorosa entelequia: clase media que rehuye con asco de la clase baja y sólo aspira a ser clase alta. Clase que no es, que prefiere no ser a identificarse con el “estigma” de su ubicación social. Y así, estamos perdidos. Ya se ha dicho: al peruano no le gusta ser, sino estar.

TBR: Estar o no estar. Y no “ser o no ser”. “Estuvo” con la democracia como “estuvo con la dictadura, pero nunca “fue” democrático ni dictatorial, esto evidencia que no se trata de una inmadurez política tanto como de una escasez intelectual o una falta urgente de educación…
JEB:
Bueno, el germen de la tentación totalitaria, del famoso gobierno de “mano dura” que ha pedido una y otra vez el pueblo peruano, está obviamente, en su gravísima desnutrición educativa; pero también creo que nuestra historia republicana ha terminado por socavar los vestigios de la conducta éticamente proba: nuestros políticos se acercan a la corrupción casi de manera natural, pero el pueblo ha terminado por creer que la única forma de salir adelante es a través de esa patética invención de la peruanidad, “la viveza criolla”; no se trata de ser honesto o íntegro, se trata de ser vivo, de venderse al mejor postor, si toca democracia, democracia, si dictadura, dictadura.

TBR: Esto que dices lo plasmaste en el recurrente latiguillo del protagonista de tu novela, Aníbal, la frase íntima con la que se pregunta por el destino de su país y el suyo propio: “¿Adelante es hacia dónde?”
JEB:
Bueno, es cierto que Aníbal se pregunta eso, un poco retóricamente, un poco sombríamente, y creo que la pregunta bien podría servir como referencia a cómo vemos los peruanos “nuestro adelante”, todavía situados en la encrucijada de la democracia, una y otra vez pensando que ahora sí, que este es el momento. Siempre en nuestra hora cero.

TBR: El nuevo gobierno democrático de Alejandro Toledo parece que solo está sirviendo para mantenerse en esa hora cero de la que hablas, no termina de arrancar y el resultado es que está encumbrando la imagen de Alan García. ¿Te da miedo un posible regreso del líder aprista?
JEB. Me parecería esperpéntico, pero ya sabemos que la evolución social y política de nuestros países se parecen más al mito de Sísifo que a otra cosa. Volver a encontrarnos con Alan García en el poder, más que una conclusión política sería un síntoma. El síntoma de que aún no hemos encontrado el vigor necesario para desprendernos de nuestro pasado reciente, de que nuestras clases políticas no funcionan como tales, sino como parroquias, como feligresías que siguen a un líder.

TBR: ¿Estas feligresías empiezan a formarse en la universidad? ¿Son las que retratas en tu novela y que los personajes observan y analizan con desencanto y cierta ironía?
JEB:
Creo que sí, que empiezan en la universidad, cuyo nivel es habitualmente muy malo respecto a lo meramente académico, y además están —estaban, hablo de los años en que yo estudié en la universidad— muy politizadas. Muy maniqueamente politizadas. Yo retrato en la novela el esperpéntico carácter de mis compañeros de clase, los chicos que participaban del Centro Federado de Derecho, básicamente aprista, y cuyos planteamientos —al menos los escritos— tenían más faltas de ortografía que ideas. En ese contexto, resulta imposible no ser irónico, como lo son mis personajes, aunque luego no podemos extrañarnos de que sean estos universitarios los que a la vuelta de unos años sean congresistas y dirigentes políticos. Resulta más bien siniestro, pero es real. Ese es el nivel de nuestra política.

TBR: ¿A través de qué técnica narrativa conseguiste plasmar este estado político de la sociedad peruana en tu novela?
JEB:
La técnica narrativa para mí es un factor de primer orden, probablemente porque reconozco ciertas limitaciones que encuentro a la hora de enfrentar el texto; limitaciones digamos de orden intuitivo, de manera que me valgo de una cierta estructura rigurosa que me permite lograr los efectos que deseo. En el caso concreto de esta novela, me propuse un narrador que no sólo “cediera” la palabra a los personajes sino que también se coludiera con ellos cada vez que hablaban, imitando sus voces. La idea era pues disolver la presencia de un narrador que más que omnisciente pudiera parecer prepotente, contándolo todo siempre él. Me gustaba que la cuestión política pareciera siempre un telón de fondo, más que un escenario, un elemento que poco a poco se va acercando a los personajes, a su rutina. La graduación de esa presencia me resultó bastante difícil.

TBR: ¿Optaste por esto para dar a entender que la política es ineludible, que finalmente nos toca a todos queramos o no?
JEB:
La política –que no la politiquería— resulta consustancial con la vida en sociedad. Lo que ocurre es que en algunos casos esa participación se agudiza y exige de nosotros un tanto por cierto mayor del que emplean las personas en sociedades política y cívicamente más desarrolladas. Pero en ambos casos, es decir, se trata de sociedades cívicamente jóvenes o viejas, resulta ineludible esa participación: lo estamos viendo actualmente, con la guerra en Irak.

TBR: La atmósfera de El año que rompí contigo está cargada también de lecturas –filosóficas, políticas, literarias, – de un modo en que esto se vuelve uno o varios cristales con los que se analiza la coyuntura político-social. Un arma de doble filo: oscurecer o aclarar la realidad, ¿no?
JEB:
Sí, es así, tal como dices: se trata de emplear distintos enfoques de la realidad, y para ello me serví de un aparatoso andamiaje de lecturas de toda índole puesta en boca de mis personajes, con la conciencia de que podría resultar falso o excesivamente “intelectual” y diletante, la postura de los mismo. No sé si ha funcionado, pero la idea era mostrar cómo todo ese complejo aparato de argumentación silogística que subyace en sus comentarios, en sus lecturas, apenas si sirven para encarar la realidad, la parte más prosaica y cruda de la realidad.

TBR: ¿Buscaste algún precedente literario para idear la novela?
JEB:
Más que un precedente, me sentí muy influenciado por ciertos pasajes de Rayuela. Creo que es innecesario advertir que se trataba de una propuesta y no de una copia, sobre todo porque a los maestros nunca se les copia, sino que se trata de aprender de ellos. En Rayuela existe esa cuestión tan sudamericana que incluso manifiesta uno de sus personajes, Gregorovius, cuando le dice Oliveira algo así como que los sudamericanos saben de todo, pero resultan dispersos y caóticos. Me pareció que esa idea era estupenda para explicar hasta qué punto el conocimiento formal de la realidad es apenas un sesgo de esta, que lo académico apenas si termina de incidir en la realidad, o en ciertas realidades, si prefieres.

TBR: Además de esta admiración por Rayuela y Cortázar, ¿qué otras novelas y escritores forman parte de tus preferencias?
JEB:
Entre los sudamericanos, Vargas Llosa, José Donoso y Bryce Echenique, por ejemplo. De los españoles actuales, algunos como Muñoz Molina y Vila Matas,
Y entre europeos y americanos, supongo que sigo la herencia narrativa de quienes nos hemos nutrido: Proust, Faulkner, el mejor Joyce, Hugo Claus, Penn Warren… no sé, son tantos!

TBR: ¿Reivindicas el papel del escritor como intelectual?
JEB:
Sí, claro. Resulta insoslayable la participación de los intelectuales en la sociedad. Lo que ocurre es que ello se debe más bien a la oportunidad de tener un tribuna de opinión, cosa que exige la máxima responsabilidad: no creo que uno deba opinar sobre lo divino o lo humano. A veces se echa de menos el silencio de los intelectuales. Somos intelectuales y no oráculos, aunque algunos se lo crean.

TBR: ¿Cuál ha sido tu postura en esta lamentable guerra de Irak?
JEB:
Como una inmensa mayoría de la gente, estoy en contra de las guerras en general y de esta en particular. Pero creo que hay una postura demasiado simplista entre quienes salen a la calle —no todos, obviamente— a gritar consignas contra la guerra pero no contra Sadam. Y que luego han callado ominosamente los brutales atropellos del dictador cubano (me pone enfermo decirle líder, comandante u otras sandeces) contra su pueblo y en particular contra los escritores y periodistas que han alzado su voz contra la dictadura. En resumen: vivir en democracia es y debe ser esencialmente una incomodidad y hay que comprometerse totalmente con las posturas asumidas. No a la guerra, no a Sadam y también no rotundo a Castro.

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INTELECTUALES BARATOS Y MILITARES CARÍSIMOS

FERNANDO IWASAKY

Un millón de soles
Jorge Eduardo Benavides
Alfaguara
Precio: 19,50 €
424 páginas

UNA GENUINA NOVELA QUE CARICATURIZA LOS CORREVEIDILES Y ASESORES DE LA DICTADURA PERUANA DEL GENERAL VELASCO ALVARADO

Jorge Eduardo Benavides ha escrito una novela extraordinaria que podría haber sido calificada como políticamente incorrecta, de no ser porque los personajes de carne y hueso que inspiraron a las criaturas literarias de Un millón de soles continúan empeñados en que sus vidas imiten al arte, como alguna vez ironizó Wilde. Aunque parezca inverosímil, en el Perú tuvimos una dictadura que se pidió el rimbombante título de “Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas” y que le dio la vuelta al país como si fuera un calcetín. ¿Tuvo algún plan? No. ¿Tenía formación ideológica o preparación tecnocrática? Tampoco. ¿Quizás fue un régimen controlado a distancia por alguna potencia mundial? Menos. ¿Acaso se trató de un sofisticado grupo de militares lúcidos y geniales? Ni siquiera. Sin embargo, esa panda hizo el paripé revolucionario mientras duraron el “boom” de la pesca, la guerra fría y los créditos internacionales, porque la impagable deuda externa peruana fue la herencia de aquellos militares y su corte de milagros.

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The Delayed Arrival of the Writer: An Interview with Jorge Eduardo Benavides

In our second installment in WWB’s Our Man in Madrid series, Jonathan Blitzer speaks to Jorge Eduardo Benavides, whose story “The Reckoning” appears in the March issue of the magazine. Read it over here.

Jonathan Blitzer: When did you leave Peru, and how did you finally come to arrive here in Madrid?

Jorge Eduardo Benavides: I left Peru in the 1990s because it was a society, and an economic moment, particularly grim and difficult. Sometimes, when for whatever reason (whether for a presentation or talk) I have to reread parts of my novel Los años inútiles [which deals with those years], I’m dumbfounded that there really is no exaggeration there. It is a novel, of course, but it describes real events that I lived through: levels of inflation that pulverized all expectation and advance planning, constant strikes, astronomical rises in gas costs, strikes and stoppages organized by the Shining Path (coordination, on their part, designed so that people wouldn’t go to work), bombs, assassinations, disorder. And I wonder: how did we manage to live there? Because there I had my friends and studies, my days at the beach and time for sports and university, for trips…what the hell were we doing to be able to continue living there in the middle of all that? This is what I always think about. I came to Spain to dedicate myself to writing, and although the principle [of leaving Peru] was a bit thorny for me, I don’t regret moving at all. I arrived in Madrid after more than ten years in Tenerife, simply because here in Madrid are my publishing house, my literary agency, and the cultural world and writers that Tenerife just doesn’t have; Tenerife is an island for which I have enormous affection, though, and I visit it often.

JB: What did those years in Peru mean to you as a budding writer at the time?

JEB: What is for sure is that those years set off in me the idea that if I wanted to be a writer and dedicate myself to writing professionally, then I had to leave the country. Things these days are much different, not only because the social and political situation is better in Peru now than it was then, but also because new technologies have shrunken the world, and it is not so unheard of that a writer lives in one corner of the globe and publishes in another. The Lima of those terrible years, perhaps the worst years of the republican period of the country, also conditioned my perception of the world, of the fragility of all that we take for granted, of the vulnerability of our principles if they’re not well established. I think those years, when I was pretty young, shaped in me the ideas I have to this day.

JB: You’ve written, while in Spain, what might be considered a trilogy about the Peru of the recent past. Los años inútiles is about the end of the 1980s; El año que rompí contigo turns on the transition of power from Alan García to Alberto Fujimori. And Un millón de soles tells the story of the coup attempt launched by Juan Velasco in 1968. How did the idea for this trilogy arise?

JEB: The idea of the trilogy did not come to me immediately, but rather emerged out of some research that came after writing the first novel, Los años inútiles. Since it was a social and political sort of inquiry that motivated me to write the novel, this interest expanded and occupied much of my thinking; this is how the second novel emerged, which at heart is concerned with the same historical period (the years of the first Alan García government), only it is told from a different perspective and puts its emphasis on the last stage of that period, which is to say, the complete disintegration of García’s APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) regime and the arrival of Fujimori in power. But these two novels led me to investigate—always from a literary point of view—the origin of this crack in Peruvian society, which, from a novelistic standpoint, was fascinating. How had these things occurred during those terrible years of our society? It wasn’t only a failure of governing and a problem of disorder, but it also suggested that something was truly rotten in our country. Then I wanted to visit, so to say, the period prior to the resumption of democracy in 1980—that is, the eleven years of military dictatorship we had since 1968. The characters of the two novels I had just finished writing had a past: as politicians, journalists, businessmen, influence peddlers, military men. This novel—which I would call Un millón de soles—presented something like the genesis of what happened in Los años inútiles. This is a novel that seeks to understand how the singular and centralized power of a dictatorship functioned from its innermost reaches. And it interested me to organize the novel in such a way that it formed part of what I had discovered in the context of the trilogy: three novels linked by the same need to take up, and novelize, an extended period of our recent history.

JB: And being in Spain while you wrote these—and other—books?

JEB: In terms of what Spain represents for me on an imaginative level, I’m still not sure. I have realized that when a writer emigrates, it takes much longer for him to arrive as a writer than as a person. What I mean by that is: while as a person and a social being, I adapt rapidly, the writer that exists in me follows [or is responsive to] a time anchored in what the writer has lived or what interests him in terms of narrative experience. This, at its core, seems fairly logical because, after all, a novel requires more time to be developed, and it cannot have a process of interiority and formation that someone has as a human being on a day-to-day level. The novelist, in turn, takes longer to ground himself as a writer than as a person. At least this is what has happened in my case, and my narrative interests are slowly shifting toward writing about what happens, or has happened, to me in these nearly twenty years of living in Spain.

JB: Your last novel, La paz de los vencidos, tells the story of a Peruvian who has recently arrived in Tenerife in the 1990s. You also moved to Tenerife before coming to Madrid, so there’s a certain similarity (at least in a general sense) between the character and yourself. Was this the first time you wrote about Spain?

JEB: La paz is a brief novel in which I concern myself with the periods of time between those discussed in Los años inútiles and El año que rompí contigo, and it allowed me to “escape” somewhat the overwhelming reality and technical complexity that I was pursuing in those other two novels. It is a novel that came out in 2009, but that I wrote in the final years of the 1990s, when I had been living for a few years in Tenerife . . . It is also the first novel that occurs entirely outside the realm of Peru, although the protagonist is Peruvian. It is an intimate account, related in the form of a diary, and that meant that I had to revive several things: my perception of that tranquil world, the prosperous and good-natured Santa Cruz de Tenerife that I knew, coming—as I had come—from a country on the verge of collapse, economically destroyed, devastated by terrorism. The immigrant that is the narrator, and that ultimately is something of an alter ego, arrives in Spain when a new migratory trend was beginning to be felt that has changed Spain over the past two decades. And as such the character’s preoccupations are more existential, more personal and theoretical than his story would have been had it occurred today. In those pages, the character is not an immigrant in the eyes of others: he is only a Peruvian who happens to be there [in Spain]; the people around feel no need to integrate him [or his presence] as part of a broader or more complex social phenomenon.

JB: Could you say a few words about your story “The Reckoning”?

JEB: “The Reckoning” is perhaps one of the first stories in which I seek to meld the fantastical with the political. The idea is simple, and it begins with the allegory of a fearful presence that kills or devours those who dare to confront it . . . The allegory of totalitarianism, of the doctrinaire rigidity that destroys the best part of human life and that wipes out especially the intellectuals. Naturally, put that way, the story has more of a political or even philosophical bent, and what I wanted was a story based on that period in which Peru was trapped by the fundamentalist terror of the Shining Path. And the question was: what would happen if this were to come to pass? If we had a government of illuminated Ayatollahs like the Shining Path purported to be . . . what would happen to intellectual life? For that reason, the story is situated temporally in the moments prior to the arrival of that dystopian universe willed into being by the orders of the Shining Path, when a few professors realize that that “presence” that circles them like a tiger or a fierce beast is capable of killing them.

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JORGE  EDUARDO BENAVIDES

Al peruano no le gusta ser,  sino estar” por Ernesto Escobar Ulloa

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega. Más adelante, tras su paso por el periodismo radiofónico, se trasladó a Tenerife donde fundó y dirigió el taller literario Entrelíneas. En 2002 publica la excelente novela, Los años inútiles, en la que narra los últimos coletazos políticos de la década de los ochenta en su país.

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El escritor Jorge Eduardo Benavides nació en Arequipa (Perú), en 1964. Ha sido periodista radiofónico y ha dirigido talleres literarios en España.

Obras: Cuentario y otros relatos (1989), Los años inútiles (2002), El año que rompí contigo (2003), La noche de Morgana (2005)

Libros de Jorge Eduardo Benavides comentados por Javier Agreda en esta página: Los años inútiles, El año que rompí contigo, La noche de Morgana, Un millón de soles.

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El escritor Jorge Eduardo Benavides. © Jorge Montgomerie.
El Festival Eñe se ha convertido en un encuentro físico de escritores, editores, lectores y todas aquellas personas a las que les apasiona la buena literatura. Descubre el vídeo de la pasada ed

Siete consignas

«Huye de los escritores que te hablan  del “vértigo de la página en blanco”. Si te encuentras a uno… recomiéndale que escriba en folios azules: se empieza por esa excusa para no escribir».

(29.12.10)

El más canario de los novelistas peruanos —vivió en Tenerife de 1991 a 2002, antes de afincarse definitivamente en Madrid—, ex portero de fútbol, como Camus, y gran jugador de golf, como Wodehouse, dedica una buena parte de su tiempo a impartir cursos y seminarios de narrativa y escritura creativa, una actividad que realiza en paralelo a su trabajo de escritor de ficción.

En Tenerife fundó el taller Entrelíneas y, ya en Madrid, dirigió el Curso de Escritura Online de El Boomeran(g) para la Fundación Santillana. Ahora dirige, junto a Carlos Andrade, el Centro de Formación de Novelistas.

Por lo demás, Benavides es el autor de los libros de cuentos Cuentario y otros relatos y La noche de Morgana, y de las novelas Los años inútiles, El año que rompí contigo (Premio Nuevo Talento Fnac, 2003), Un millón de soles y La paz de los vencidos (Premio Julio Ramón Ribeyro 2009). Es también asesor literario de Eñe y, cuando no lo ves por Madrid, es porque está dando cursos en Tenerife, Granada, La Coruña, Lima, Boston, Miami, Ginebra o Viena.

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NADAR CONTRA LA CORRIENTE. ENTREVISTA CON JORGE EDUARDO BENAVIDES

Tras el éxito obtenido con su novela “Los ańos inútiles”, el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides vuelve a colocarse en la primera fila de los jóvenes narradores latinoamericanos con “El ańo que rompí contigo”, su nuevo libro por el que acaba de obtener el premio Nuevo Talento FNAC.

La obra trata sobre dos jóvenes parejas limeńas que medio de un convulsionado Perú inmerso en los cambios políticos de principio de los ańos 90, intentan dar la espalda a la dura realidad que los rodea. De un lado está el matrimonio formado por Aníbal, estudiante de Derecho y por las noches taxista, y María Fajís, una psicóloga que aceptó casarse para evitar el qué dirán. Y de otro, Mauricio, un periodista radiofónico y Elsa, que viven un noviazgo con continuos choques debido a sus fuertes personalidades. Pero todos son unos estupendos teóricos de la situación de su país, y sólo se preocupan en divagar, divertirse y especular.

http://www.clubcultura.com/nuevotalento/benavides.htm

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‘La noche de Morgana’, de Jorge Eduardo Benavides
Gabriel Ruiz-Ortega, martes, 3 de octubre de 2006, 02:49

Se está poniendo de moda la diatriba y el parricidio contra los escritores del Boom por parte de la nueva hornada de narradores latinoamericanos, de quienes se dice que ya nada tienen que ofrecer puesto que las tan mentadas novela total y realismo mágico han llegado a su límite y que todo acto de continuismo y asimilación vendrían a ser sinónimos de una falta de propuesta por parte de los que siguen asimilando de lo mejor que dio Latinoamérica en el siglo XX. La gran mayoría de narradores que adoptan esta pose tienen como código de barras la falta de lecturas serias y el afán por caer en el facilismo conceptual que les permita tener un estatus en los canales mediáticos, salvo, eso sí, contadas y respetadas excepciones, como por ejemplo, Fernando Vallejo, Rodrigo Fresán, César Aira y Roberto Bolaño. No más.

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qué está leyendo… Jorge Eduardo Benavides

La noche los tiempos de Antonio Muñoz Molina

Editorial Seix Barral

Antonio Muñoz Molina
La noche los tiempos
Seix Barral

La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina, es una espléndida novela de absoluta madurez, tanto por la apuesta de remontar una extensión inusual (casi mil páginas, densas, sin concesiones) como por enfrentar la sinrazón de la Guerra Civil desde una perspectiva despojada de maniqueísmo y arbitrariedad. Aquí no hay buenos contra villanos, y si en un principio el alzamiento militar y fascista es el generador del episodio más sangriento de la historia reciente española, luego la guerra sólo dejó un terrible saldo de derrotas y cobardías, de traiciones y brutalidades en ambos bandos, cada uno obcecado en matar al otro, aunque para hacerlo caigan inocentes. En medio de todo aquel horror el arquitecto Ignacio Abel sólo piensa en rescatar indemne el amor de Judith Biely, su amante norteamericana. Se trata de una novela agridulce e incómoda, pero por ello mismo fascinante y altamente recomendable.

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CUANDO TODO SE ROMPE

Joge Eduardo Benavides, El año que rompí contigo, Alfaguara, Madrid, 2003.

Todo se acaba o se rompe y de ello nos habla Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964) en su segunda novela. Tras ser aplaudido por la crítica por su anterior obra, “Los años inútiles” (Alfaguara, 2002) se adentra en esta nueva entrega en la realidad peruana para hablarnos de rupturas, las de sus protagonistas entre sí y la de una joven democracia con el Perú, que desembocará en el saqueo del país por parte de Alberto Fujimori.

Esa época se encuentra en las postrimerías del gobierno de Alan García y las elecciones que finalmente darían el poder a Fujimori y nos relata las andanzas de unos veinteañeros de clase media obligados también a acabar de alguna manera con etapas de sus vidas, con sus amistades y con sus relaciones de forma inexorable bajo el telón omnipresente de “Lima, Lima, Lima. Putísima, horripilante, asquerosa Lima. Amada Lima”.

La ciudad y el propio país se erigen en auténticos protagonistas de la novela pero ésta va más allá y nos habla también de desencanto y frustración, tanto en lo político como en lo personal, de sus personajes y en especial de Aníbal, joven que ve como a su alrededor todo se tambalea hasta llegar a un final tan trágico como incierto.
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SANTA PROSA DE LIMA
Literatura, Centralismo y Globalización en el Perú de los 90

Conferencia pronunciada por FERNANDO IWASAKI en el Instituto Cervantes de Leeds (Inglaterra) el 3/5/2003

El toro de la narrativa peruana está a punto de salir de los chiqueros, pero antes de entrar en faena literaria debo hacer el paseíllo académico: ¿qué criterios filológicos, hermenéuticos, sociológicos o de género voy a emplear para torearlo? Y como se me antoja muy delicado pronunciarme sobre la sexualidad del prójimo, establecer qué novela es peruana o no es peruana y dictaminar quién es un autor colonial o simplemente posmoderno, prefiero limitarme a pregonar los títulos y autores peruanos que más he disfrutado durante los últimos diez años. Quiero hacer hincapié en el placer, pues para buscarse problemas ya están los críticos y los profesores universitarios que practican el acoso textual.

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http://www.musaalas9.com

Entrevista a Jorge Eduardo Benavides

“TOCAMOS FONDO Y SEGUIMOS ESCARBANDO”

Doménico Chiappe. Verbigracia. Agosto de 2002

Comparado con Mario Vargas Llosa, por ser ambos peruanos y escribir libros politizados, el escritor Jorge Eduardo Benavides publica una novela,  Los años inútiles, donde remueve la sociedad peruana durante los tiempos de Alan García. “En sociedades como las nuestras, gobiernos populistas sacan el lado oscuro de cada persona: arribismo, intolerancia, sordidez, corrupción”, manifiesta el autor.

El sol de verano calienta, hasta la calcinación, las tardes que se prolongan hasta las diez pm. La ciudad de Madrid ha bajado las santamarías para vacacionar. Las calles, vacías. El escritor Jorge Eduardo Benavides aprovecha el asueto que durará un mes entero para recorrer el centro. Acaba de mudarse a la capital española, después de once años en Tenerife. Es la segunda vez que “quema las naves”, aunque en esta ocasión tiene una balsa con la que navegar.
A comienzos de los años ochenta, Benavides abandonó su país natal, Perú, y emigró a España, para convertirse en “escritor profesional”. Quería aterrizar en Barcelona, pero cuando hacía las maletas, quienes serían sus anfitriones le comunicaron que se mudarían a las islas Canarias. Para allá fue. Tenía 27 años y un libro publicado: Cuentario, un volumen de relatos.

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LA ONDA DIGITAL, Iblnews, Agencias

Benavides dará a conocer la literatura
canaria en New York University

El escritor Jorge Eduardo Benavides estará presente en Nueva Y para impartir una serie de conferencias en la Columbia University y en el Hostos College de la New York University. En ambas intervenciones el escritor de origen peruano hablará del panorama de la nueva literatura canaria, iniciativa que cuenta con el apoyo de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, a través del programa de promoción cultural fuera del Archipiélago, Canarias Crea.

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Crítica: Inventiva y realidad

Jorge Eduardo Benavides

J. Ernesto Ayala-Dip  sábado, 16 de julio de 2005, El país digital

Los relatos que componen La noche de Morgana, el último libro del escritor peruano radicado en España Jorge Eduardo Benavides, compendian las líneas maestras del relato latinoamericano. Historias que retratan los problemas contemporáneos de su país.

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Benavides recrea en su segunda novela los años ochenta en Lima.

El escritor peruano publica “El año que rompí contigo”

Jesús Ruiz Mantilla      viernes, 24 de enero de 2003, El país digital

En la Lima revuelta por la sangre de Sendero Luminoso y el ascenso del chino Fujimori, algunos querían vivir de espaldas. Esos personajes son los que retrata Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964) en El año que rompí contigo (Alfaguara), su segunda novela, en la que narra la imposibilidad de vivir al margen de la realidad cuando ésta requiere compromiso. La protagonista del libro es la ciudad en los años ochenta: “Una Lima literaria, la que veo desde la distancia”

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“Me gustan las novelas complejas”

Fietta Jarque     sábado, 8 de noviembre de 2003, El país digital

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) tiene dos novelas publicadas en España: Los años inútiles (2002) y El año que rompí contigo (2003), ambas en Alfaguara. Crónicas realistas de una Lima degradada en los años del Gobierno de Alan García.

PREGUNTA. Sus dos novelas incrustan una trama en el contexto de un momento político concreto. ¿La literatura debería ir escribiéndose a la par que la historia?

RESPUESTA. Creo que no. Más bien pienso que la literatura necesita el sedimento del tiempo para armarse, tanto porque la novela, por lo general, es producto de una larga maduración como por el hecho de que la perspectiva con que se aborda una historia requiere un cuidadoso proceso de reflexión. En el caso de Los años inútiles como de El año que rompí contigo, el componente del momento histórico resulta gravitante, ambas novelas están situadas en una época extremadamente difícil para mi país, el nefasto periodo de gobierno del APRA y Alan García. Necesité un tiempo de distancia para que la visceralidad no enturbiara las historias.
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Después de que se jodió el Perú

Ignacio Echevarria    sábado, 16 de marzo de 2002, El país digital

La historia de un pueblo seducido una y otra vez por el ‘populismo medieval’ y sus consecuencias, corrupción y miseria, es el tema de una de las novedades más destacadas de la temporada en cuanto a primeras novelas se refiere. Los años inútiles, de Jorge Eduardo Benavides, ofrece un retrato de la sociedad y la política peruanas del Gobierno aprista. Completan este panorama de primeras novelas cuatro libros premiados por instituciones públicas que contribuyen así a ampliar el tejido literario, distinto al comercial, con autores como Jesús de las Heras, Sonia Mollá, José María Royo y Rafael Acevedo.

¿En qué momento se jodió el Perú? La pregunta que Zabalita, el personaje de Conversación en La Catedral (1969), de Mario Vargas Llosa, no deja de repetirse, parece resonar impertérrita, más de tres décadas después, en la primera novela de Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964), cuyos personajes, lo mismo que Zabalita, también acaban preguntándose ellos mismos en qué momento se jodieron sus propias vidas.

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“El escritor es el único esquizofrénico vocacional”

Miguel Mora   martes, 19 de febrero de 2002, El país digital

Jorge Eduardo Benavides nació en Arequipa en 1964; se licenció en Derecho y Políticas, pero fue periodista de radio. Y en 1992 no pudo más del Perú de Alan García y se vino a Tenerife con visa de turista: allí lavó platos, trabajó en la construcción y finalmente creó su taller de escritura, llamado Entrelíneas, mientras escribía febrilmente su primera y febril novela, Los años inútiles, que guardó en un cajón durante cuatro años hasta que en octubre de 2000 la envió por correo ordinario a la editorial Alfaguara.

Ahí nace su segunda vida, la que quizá le permita vivir de lo que escribe. Este ambicioso novelón (500 páginas), una especie de revancha nostálgica, compleja y muy coral de ese Perú corrupto, emponzoñado y miserable que antecedió a Fujimori, fue rescatado milagrosamente de las papeleras por sucesivos informes favorables, y ahora ha sido publicado para descubrir a un escritor de raza y largo aliento, deslumbrante a ratos, difícil otros, que recuerda bastante a Vargas Llosa.

Pregunta. Su historia parece en sí misma una novela.

Respuesta. Hubiera debido ser un próspero abogado, pero ante la decepción de mis profesores nunca ejercí. Quería estar libre para escribir. En Lima hice de todo por sobrevivir, y logré una posición desahogada en medio de la miseria. Tenía coche y todo. Pero conocí a unos catalanes que trabajaban en Fomento de Construcciones y Contratas, FCC, y me invitaron a venir a España. Ahí empezó el proyecto Hispavides 92. Mi primer viaje a Barcelona acabó en Tenerife porque a mis amigos los destinaron allí…

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